Estilaba de mojado…


La Vida en el Trabajo

Sara Gurling | 12/17/2015, 10:49 a.m.

Artemio le dio dos vueltas a su libreta. Primero escribió poemas completamente anónimos para su amada. A la segunda vuelta, empezó a escribirle poemas que divulgarían su origen. Fueron 58 poemas los que escribió en total. Casi era Navidad y Artemio no contaba con lana para abrigarse del frío y mucho menos para declararle amor a Marichuy, de una manera culta.

Todo había empezado en un hotel donde Marichuy planchaba sábanas para que durmieran agusto los huéspedes. Artemio era plomero y el día en que se conocieron pensó que Marichuy lo iba odiar por siempre. Marichuy acababa de planchar 12 sábanas y las había colocado sobre una carreta. Más tarde, las iba a transportar a los cuartos del hotel.

¡Artemio, respondiendo a una orden de servicio, se encontró con la carreta justo al momento de una fuga de agua y rápido cogió las sábanas recién planchadas por Marichuy y con ellas absorbió el derrame! Marichuy pasó por ahí y miro que Artemio estaba empapado de agua entre un montón de sábanas mojadas. ¡Los ojos de Marichuy se abrieron y sus pupilas se dilataron!

Artemio se enamoró a primera vista de Marichuy. Pero no fue correspondido por ella en ese momento. Sucesivamente, Artemio siempre pensó en enamorarla e impresionarla.

Decidió darle un poema anónimo y escogió el día de una celebración navideña en el trabajo para hacérselo llegar, entre el relajo y bullicio de la reunión.

El día de la fiesta, todos los empleados cooperaron con platillos. Marichuy llevó ponche casero para compartir. Las charlas entre los trabajadores habían empezado y Artemio decidió pasarle el poema a Marichuy. Desafortunadamente-

¡El poema se cayó en el ponche!

Artemio se fugó al pensar que había arruinado el ponche.

Alertaron a Marichuy que “algo” había en su ponche. Con un cucharón rescataron el poema. Todavía era legible aunque “estilaba”.

Marichuy lo leyó y tuvo la presencia de mente para sospechar que su pretendiente era el mismo empapado que le mojó las sábanas. Se fue a buscarlo y le leyó el poema en voz alta para avergonzarlo y para confesarle que el único poema de amor que le habían escrito en toda su vida era el que él le había zambutido en ponche. Después de eso, hubo 57 poemas más que hasta su vejez, uno por uno, remojaron año con año en ponche cada Navidad.

Así, hicieron tradición cotidiana la torpeza del enamorado.

Sara Gurling fue directora de organización comunitaria de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de San Diego y Condado de Imperial. Es conocida como activista humanitaria laboral pro-justicia y presidenta emérita de la organización humanitaria Ángeles de La Frontera. Ha laborado como representante de trabajadores por casi veinte años. Fue vice-presidenta del Concilio Laboral del Condado de Orange y es maestra de estudios laborales en San Diego City College. Sintonicé su segmento para Voces Hispanas en la radio todos los Lunes a las 2:30 de tarde en Uniradio 860AM- La Poderosa.

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