El Latino San Diego
8:40 p.m., 12/11/2017 | 66°

Un Nuevo Ataque Contra Las Familias Trabajadoras: Friedrichs v. California Teachers Association


1/7/2016, 10:29 a.m.

El sueño americano está en crisis. Mientras la mayoría de las familias trabajadoras son la base de nuestra economía nacional, sólo una pequeña minoría acapara los beneficios. Las políticas económicas actuales sólo favorecen a las grandes corporaciones y a los ricos, los cuales han creado espacios estructurales que les permiten manipular los sistemas a su favor. Mientras tanto, cada vez es más difícil salir adelante y es importante preguntarnos ¿Quién aboga por la gente y por las familias trabajadoras?

Todo trabajador merece vivir con dignidad y con la posibilidad de determinar su propio destino. Todo trabajador debería tener el derecho de negociar mejores salarios y beneficios para asegurar que quien trabaje duro en este país reciba lo suficiente para sostener dignamente a su familia.

Estos son los principios fundamentales sobre los cuales fueron fundados los sindicatos laborales de este país, quienes por más de 150 años han luchado por el sueño Americano defendiendo los derechos humanos y laborales de los trabajadores, mejorando las condiciones de trabajo y la calidad de vida de millones de familias, y siendo el elemento central que creó la clase media en la nación. Los sindicatos han proporcionado los recursos, la educación, y la infraestructura para que miles de trabajadores puedan luchar por sus derechos y mejores condiciones de trabajo.

Los sindicatos han luchado arduamente a la par con organizaciones comunitarias para defender el derecho de afiliación colectiva y el principio de que todos los trabajadores merecen ser tratados con respeto y dignidad. Principios básicos de nuestra lucha por justicia social y económica. Desafortunadamente estos principios vuelven a estar bajo ataque en un caso que pronto se presentará ante la Corte Suprema de los Estados Unidos: Friedrichs v. California Teachers Association.

Este es un caso que podría tener un impacto seriamente negativo en la calidad de vida de nuestras familias. Rebecca Friedrichs es una maestra en el distrito escolar del Condado de Orange en California. Ella, junto con la Asociación Internacional de Educadores Cristianos y nueve maestros más, inició una demanda oponiéndose a la “cuota justa” cobrada por la Asociación de Maestros de California (CTA por sus siglas en inglés). Así como aproximadamente 10% de los maestros de California, Friedrichs optó por no afiliarse a la CTA, y por ley no tiene que contribuir a los esfuerzos políticos de la organización.

Sin embargo, la misma ley requiere que todos los empleados cubiertos por el contrato de la CTA paguen una mensualidad, sean o no miembros del sindicato, ya que ellos también gozan de los beneficios de salud y salariales negociados por el sindicato. Esto significa que aunque un maestro haya optado por no unirse al sindicato, se le pide simplemente pagar una cuota justa para obtener los mismos beneficios de representación y servicios que tienen los miembros. Dado que la CTA tiene la responsabilidad de negociar y administrar los contratos en nombre de todos los maestros de California, los maestros a su vez tienen la obligación de aportar su granito de arena al pagar una “cuota justa” por esos servicios.