Dirigiendo el flujo de madres centroamericanas y niños que buscan asilo


Tom Jawetz | 1/14/2016, 10:39 a.m.

Después del primer día del 2016, el gobierno de Obama dio luz verde para una serie de redadas para aprehender, detener y deportar Centroamericanos, la mayoría de los cuales eran madres y niños, quienes llegaron a este país en los últimos dos años en busca de protección. En los dos primeros días de las redadas, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, o ICE por sus siglas en inglés, arrestaron unas 121 personas por alrededor del país, y si esperan redadas adicionales. Según informes de prensa, el personal del ICE han entrado a casas, a veces sin una orden judicial o consentimiento, y despertando a niños de sus camas antes de tomar en custodia a familias. Anqué el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. solo ha dirigido las redadas contra familias que tienen orden final de deportación, sigue habiendo serias dudas sobre si aquellos que son afectados por las redadas han recibido suficiente debido proceso legal, como la oportunidad de encontrar asesoría legal adecuado en los procedimientos de inmigración y un aviso preciso y suficiente sobre su programación de audiencias en la corte.

Consideremos por un momento las condiciones en Guatemala, Honduras, y El Salvador que muchas de estas familias probablemente huyeron, y que les dará la bienvenida en su regresa. De acuerdo con los datos más recientes de las Naciones Unidas, las tasas de homicidio de los tres países se encuentran entre los cinco primeros mundialmente; El Salvador está en camino este año para reemplazar a Honduras como la capital mundial del asesinato. Durante los últimos seis años, los tres países también han clasificado dentro los cuatro países del mundo con la mayor tasa de feminicidio, que es el asesinato de mujeres y niñas. Actualmente, El Salvador y Honduras ocupan el primero y el segundo lugar en el mundo. Según el último informe anual por país, para Guatemala del Departamento de Estado de Estados Unidos, “En la mayoría de los asesinatos [de las mujeres y las niñas], asalto sexual, la tortura, la mutilación y eran evidentes. … La tasa de condenas fue sólo del 1 al 2 por ciento para el feminicidio.”

Es la responsabilidad legal y moral de todas las naciones para proteger a las personas de ser vueltas a enfrentar la persecución y la tortura en sus países de origen. Bajo ambas leyes nacionales e internacionales, la protección de los refugiados significa, como mínimo, garantiza que nadie será devuelto a un país donde tengan un fundado temor de persecución, por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenecía a determinado grupo social. Donde la persecución es perpetrada por un actor no estatal, como suele ser el caso en el Triángulo Norte de Centroamérica, la protección de refugiados todavía se aplican cuando el estado no puede o no ofrecer protección.

Para las personas que buscan refugio, la búsqueda de la protección en los Estados Unidos es un asunto de vida o muerte. Un estudio corriente, descrito en el diario The Guardian concluye que, desde enero de 2014, 83 personas que fueron deportadas desde los Estados Unidos a Honduras, Guatemala y El Salvador han sido asesinados tras su regreso, algunos pocos días después de ser enviados de vuelta.