Consejos a mi “amiga” Hillary


Humberto Caspa | 5/12/2016, 10:13 a.m.

La guerra política por la Casa Blanca no va a ser nada fácil para el equipo de Hillary Clinton y los demócratas. Sería un gran error subestimar a Donald Trump; a su saña, sus insultos, su desdén, sus mentiras y su personalidad manipuladora.

Si Hillary Clinton quiere llegar a la Casa Blanca tiene que ser tan astuta como una zorra de la pradera y tan fuerte como una tigresa de Bengala.

Como se ha comprobado a lo largo de su trayectoria empresarial y recientemente durante su campaña política, Trump es una persona con pocos escrúpulos. Solo le interesa ganar, salirse con la suya. No le importa si, en el proceso de obtener sus objetivos, hace daño a la gente, a los niños, a las mujeres, a los discapacitados y a personas de la tercera edad.

Si se trata de insultar para ganar puntos, Trump lo va a hacer públicamente las veces que quiera y ante los medios de comunicación. En su mundo paranoico, no hay una persona ubicada más arriba de su sillón almidonado. Al único que hace caso es a sí mismo. Es el hombre más engolosinado con su persona; es un verdadero egomaniaco.

Por consiguiente, Trump va a insultar a Hillary Clinton. Ya la ha llamado “transa” varias veces. La va a etiquetar con este nombre en todo momento para tratar de darle una imagen negativa con el electorado nacional. También la llamará ‘mujer débil’, ‘sin carácter’, ‘sumisa’, ‘embustera’, ‘fracasada’, ‘engañada por tu esposo’ e incluso hará uso de disparates ofensivos que solo caben en la boca de la gente ignorante y aquellos que ahondan su desdicha en los tugurios de la noche.

Por favor, señora Clinton, nunca se irrite cuando la ofenda. No le muestre los colmillos en frente de la gente, como lo hicieron los ex gobernadores Bobby Jindal (Louisiana) y Rick Perry (Texas); tampoco trate de darle un zarpazo frente a las cámaras de televisión, como recientemente lo hizo el senador Ted Cruz. No creo que le conviene que se una a su juego sucio, como lo hizo Marco Rubio. No te recomiendo que ignore totalmente su comportamiento falaz, como lo hizo John Kasich. A todos estos candidatos, estos errores, les costó el sueño de llegar a la Casa Blanca.

En casa de lobos salvajes como Trump, lo mejor es actuar con astucia, serenidad e inteligencia. Cuando sea necesario utilizar la fuerza, usted va a tener la dicha de darle un zarpazo, del mismo modo que lo hace una Tigresa de Bengala cuando enfrenta a un cocodrilo desdichado. El golpe tiene que venir por detrás, por la nuca, cuando menos lo espera y cuando más daño le haga.

En los debates presidenciales mantenga la compostura. A nosotros, a los demócratas, a una gran parte del electorado independiente y muchos republicanos, no nos interesa escuchar bufonerías e insultos.

Queremos que nuestros líderes no muestren el camino del desarrollo económico. ¿Cómo es que vamos mejorar las bases industriales? Queremos que nos explique a detalle cómo es que vamos a mantener en nuestro país todas esas empresas que intentan reubicarse en el extranjero. Háblanos de tus planes de contra el terrorismo, de migración y de los derechos de la mujer.

Uno de los grandes recursos de Trump ha sido dominar a sus contrincantes a través del uso de los medios de comunicación. No puedes dejar que te gane y aparezca todos los días en la televisión. Tienes que hacer todo lo posible para estar al frente de los programas radiales, de la televisión, el internet, los tweets, etc. Róbale los espacios mediático y verás que poco a poco le quitas su arrogancia.

Sin melena, Sansón perdió toda su fuerza. Sin los medios de comunicación, Trump no es más que un pequeño monigote hollywoodense. A nosotros esa gente nos gusta para entretenernos y no para guiarnos ante el mundo. Suerte; un admirador tuyo.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com