Pandillas y agentes de seguridad, peligros de migrantes en el camino a EEUU


EFE | 4/20/2017, 3:16 p.m.
Pandillas y agentes de seguridad, peligros de migrantes en el camino a EEUU
Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP) detienen a varios hombres sospechosos de haber cruzado el Río Grande para pasar ilegalmente la frontera con los Estados Unidos. EFE/Archivo |

México, 18 abr (EFE).- Los migrantes centroamericanos que atraviesan México para llegar a EE.UU. tienen que enfrentar bandas que los extorsionan, secuestran o asesinan, pero también a agentes de seguridad privada que vigilan las vías de tren, cuenta a Efe Pablo, un hondureño que ha sido víctima de ambos grupos.

Este hombre de 40 años, ojos color miel y pelo rizado, recuerda que en 2015 abandonó su país por octava vez después de recibir amenazas de muerte por parte de Barrio 18, una pandilla que opera en Centroamérica.

Pablo (nombre ficticio), quien logró llegar en seis ocasiones a EE.UU. pero las tres últimas fue deportado, explica que Barrio 18 mató al tío de su cuñado por órdenes del propio hijo de la víctima, quien era miembro de la pandilla, a fin de recibir una herencia de unos 600.000 dólares.

Él se encargó de transportar al cadáver a la morgue, lo que hizo que miembros de esa pandilla intentaran matarle a tiro de escopeta desde una moto, pero no lo lograron gracias a que -dice- en su juventud fue militar.

Relata que las primeras siete veces que emprendió camino hacia EE.UU. lo hizo “por ayudar a su familia, para trabajar y ganar dinero”, mientras que la última vez fue por la violencia que azota a su país.

En dos ocasiones fue secuestrado; la primera vez en 2005 en Piedras Negras, en el estado fronterizo de Coahuila. Su familia pagó 4.000 dólares y lo soltaron en EE.UU. junto a otras 35 personas. Los agentes migratorios lo detuvieron y estuvo encarcelado 8 meses antes de ser deportado.

En 2010, cuando viajaba con un primo, fue secuestrado en Coatzacoalcos, en el oriental estado de Veracruz, tras los engaños de un chico de 16 años que les ofreció una casa con algunas comodidades, pero donde en realidad habían personas privadas de su libertad.

En su octavo viaje hacia EE.UU. en 2015, esta vez huyendo de Barrio 18, fue atacado a tiros cuando se desplazaba por el central estado de Querétaro en un tren de la empresa Kansas City Southern, por supuestos agentes del Cuerpo de Guardias de Seguridad Auxiliar del Estado de México (Cusaem).

Recuerda que uno de los guardias les pidió a gritos que se bajaran del tren. “Yo les dije: ‘No nos podemos tirar porque el tren va a gran velocidad, si no nos matamos”, comenta.

Luego “volteé la mirada hacia el frente y escuché los disparos. Mis amigos se tiraron y cuando yo me tiré me soltaron tres disparos más, tres escopetazos en la espalda”, apunta.

Pablo vive ahora en un albergue en Ciudad de México de la ONG Scalabrinianas: Misión con Migrantes y Refugiados (SMR), quienes tramitan su petición de refugio en el país y la denuncia contra Cusaem, cuyos agentes ya no controlan ese tramo del trayecto migratorio por la multitud de quejas en su contra.

En ese albergue también vive David (nombre ficticio), un joven de 17 años de San Salvador que huyó de su país porque los miembros del Barrio 18 le querían obligar a formar parte de la pandilla.