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Alta costura en estado puro


EFE | 2/9/2017, 11:10 a.m.
Alta costura en estado puro
(izq) El diseñador libanés, Elie Saab, apostó por diseños de ensueño, inspirados en princesas de la obra; Las mil y una noches; (Francia). EFE/Christophe Petit Tesson. (der) Una modelo presenta una creación de alta costura del diseñador libanés de moda Zuhair Murad para la colección Primavera/Verano 2017 durante la Semana de Moda de París (Francia). EFE/Caroline Blumberg |

Siluetas femeninas, tejidos suntuosos, vestidos, joyas y materiales suntuosos cuajados de pedrerÌa alumbran una alta costura en estado puro de la mano de Elie Saab, Chanel o Gaultier.

Lily-Rose Depp, hija del intérprete Johnny Depp y de la modelo y cantante Vanessa Paradis, cerró el desfile de Chanel en la semana de la moda de París con un suntuoso un vestido de novia, rosa pastel de larga cola, con volantes y mucho volumen.

Dividida en tres estilos, la colección comenzó con la modelo Arizona Muse, que dio paso a una línea de trajes en tweed inspirado en los años 60, en las que las chaquetas fueron ajustadas con hombros rectos, mientras que la cintura quedó marcada debajo del pecho gracias a anchos cinturones en tonos nacarados.

Para culminar el “look”, blusas de seda asomando por debajo de la chaqueta en grandes lazadas, y faldas ligeramente evasé a la altura de las rodillas.

La alegría de colores pastel, especialmente verde, rosa y blanco, dejó espacio a vestidos cortos, satinados y con detalles de lazos, de aspecto infantil.

Finalmente, llegó el momento de los vestidos largos cargados de brillos y lentejuelas, con plumas en el bajo, una serie de noche con reminiscencia a los años 20 que no tardará en llegar a las alfombras rojas.

Princesas y Mujeres de campo

Como sacadas del famoso cuento de “Las mil y una noches”, el diseñador Elie Saab ha escrito un nuevo capítulo en la historia de la alta costura con una colección de majestuosos vestidos que, aunque siempre sensuales y atrevidos en las transparencias, recuerdan inevitablemente a una época antigua de reinas y princesas.

En el color, el diseñador tan solo se permitió incluir tonos azules, en una clara referencia al Nilo, pues el resto de la colección se mantuvo en tejidos traslúcidos sobre los que los cristales, bordando barcos y palmeras como si la tela fuera un cuadro, daban forma a la silueta lanzando reflejos dorados.

Hubo pocos escotes en esta colección, que respetó las formas de los hombros y el pecho mientras que las faldas, infladas en las caderas, marcaban un bajo voluminoso en tul.

El campo fue la fuente de inspiración de Jean-Paul Gaultier, que recupero sus siluetas fetiche, como exageradas hombreras y el estampado de margaritas.

Además de varios estilismos ochenteros, como anchas chaquetas de traje masculino, pantalones de cuero y sus famosos corsees. Los vestidos vaporosos con estampados de flores se llevaron gran parte de la atención.

Largas faldas o vestidos pareos en telas estampadas con margaritas o girasoles -un estampado característico de la firma- pero con transparencias, también mostró Gaultier, quien coloreé en rojo y blanco o azul.

El francés eligió para la pasarela parisina un estampado de flores hawaianas, una curiosa apuesta de la casa que incluyó esta decoración en brillantes telas brocadas, pelo y terciopelo.

En una clausura del espectáculo casi de novela, un joven disfrazado de granjero llevó en su carretilla a la modelo canadiense Coco Rochas, que vestía un sencillo traje de novia beige, con anchos volantes de guipur entorno al hombro.