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Carolina de Mónaco, una "It Girl" a los 60


EFE | 1/19/2017, 11:05 a.m.
Carolina de Mónaco, una "It Girl" a los 60
La princesa Carolina de Mónaco a su llegada a la Catedral Nôtre-Dame para asistir a la boda religiosa del heredero del Gran Ducado de Luxemburgo, el príncipe Guillermo de Nassau y Borbón de Parma, con la condesa belga Stéphanie de Lannoy. EFE/Christophe Karaba |

Elegante entre las elegantes, Carolina de Mónaco a los 60 años es una “it girl”, un espejo en el que se miran mujeres de distintas generaciones.

Icono de estilo y elegancia, Carolina de Mónaco acepta con orgullo el paso del tiempo sin caer en la tiranía del bisturí y de los retoques y puede presumir de ser una de las abuelas más bellas del siglo XXI.

A sus 60 años, la princesa de Mónaco, nacida en enero de 1957, luce espléndida, elegante y serena, una madre y abuela que vela por su familia y también por el Principado de Mónaco, donde cumple con sus obligaciones y cuenta con una agenda que incluye inauguración de exposiciones, actos humanitarios, cenas solidarias y bailes de gala, eventos para los que se viste de manera impecable.

Quizá a imagen y semejanza de su madre, Grace Kelly, una mujer bellísima que abandonó los estudios de Hollywood deslumbrada por el amor de un príncipe europeo, Carolina de Mónaco se ha caracterizado por un estilo sobrio y chic, que le ha arropado con un porte refinado, una belleza mítica e irrepetible.

SOBRIA Y ELEGANTE

A lo largo de su vida, ajena a las estridencias y exageraciones, la princesa de Mónaco ha creado su propio estilo, sobrio y clásico, orquestado bajo la batuta de la sencillez, en muchas de las ocasiones orquestada por su diseñador fetiche y gran amigo, Karl Lagerfeld.

Pero ya en los años 70 a Carolina de Mónaco todo le sentaba bien, daba igual vestidos, túnicas, trajes de chaqueta, pantalones y blusas o minifaldas, tenía cuerpo y rostro, una juventud y una belleza tan admirada que la revista “Time”, en una de sus portadas decía, “Carolina, la novia de Europa”.

Contra viento y marea, lucho por su amor con Philippe Junot, con quien contrajo matrimonio en 1978, dos años más tarde se separó del playboy, una ruptura que le llevó a una depresión que le hizo perder su esbelta figura.

Durante la década de los setenta, Carolina de Mónaco y su madre, Grace Kelly, vistieron siguiendo la tendencias “hippy” de la Época, pero siempre envuelto en un halo elegante, dando vida al “hippy-chic”, ambas inventaron esta moda.

En muchas ocasiones, madre e hija lucieron pantalones de pata de elefante, camisas con cuello largo, zapatos planos y pañuelos de seda anudados en la nuca a modo de pirata.

Son muchas las tendencias que han surgido a lo largo de su vida, ninguna se le ha resistido, su magnetismo, porte y elegancia le ha permitido lucir unos simples pantalones vaqueros combinados con una camiseta y unas deportivas, un estilos que rápidamente fue copiado por miles de mujeres, al igual que la combinación de jeans y chaqueta americana, un “look”, que solía aderezar con collares de perlas o cadenas de oro.

CON ESTILO ROMÁNTICO

Tras su fracaso matrimonial conoció al multimillonario Stéfano Casiraghi con quien se casó en 1983 y tuvo tres hijos: Andrea Casiraghi, Charlotte, y Pierre. Pero, un trágico accidente en el mar acabó con la vida del italiano, tragedia que llevó a Carolina a una profunda tristeza que vivió en Saint-Rémy-de-Provence donde, con el tiempo, mostró un estilo casual, romántico y campesino.

Fue en esa época cuando apostó por estilismos de aire romántico y boho, una prendas que exhalaban el espíritu de campo, como los vestidos camiseros en tonos oscuros, salpicados con estampados corbateros que lucía con zapatillas de esparto plana y cestos de paja durante su estancia en la Provenza.

En la década de los noventa fue una de las mujeres más veneradas, con vaqueros, traje de chaqueta o vestidos minimalistas largos de alta costura, Carolina siempre ha sido una “it girl”.

Hoy por hoy, Carolina de Mónaco, separada de forma no oficial de Ernesto de Hannover, sigue siendo una referencia de estilo y elegancia máxima a cualquier hora del día, bien sea con un “look” para inauguran una exposición, o bien otro más casual y deportivo, así como prendas específicas de caza y esquí, deportes que adora y practica habitualmente.

Instalada en Mónaco con su hija Alejandra, fruto de su matrimonio con el príncipe alemán, Carolina, que ostenta el título de princesa de Hannover.

EFE

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