Del Corno a la Batuta, una historia en la que Rafael Payare lleva buena dirección


Diana Cervantes | 7/27/2017, 4:57 p.m.
Del Corno a la Batuta, una historia en la que Rafael Payare lleva buena dirección
Rafael Payare. |

Rafael Payare jugaba como cualquier otro niño en su natal Venezuela, cuando un día, escuchó algo que llamó su atención… el sonido lo llevó hasta el dormitorio de su hermano, ocho años mayor que él, quien en ese momento era el primer fagot de la Sinfónica de Anzoátegui.

Lo que Rafael en ese momento no sabía es que lo que había escuchado era el sonido de un corno, instrumento que al día siguiente comenzaría a cambiarle la vida. Tanto, que años después, ése mismo instrumento lo llevaría a convertirse en el primer corno de la Sinfónica de Anzoátegui y a formar parte de El Sistema bajo la dirección del maestro José Antonio Abreu, encargado de transformar la vida de los jóvenes a través de la música.

"En mi casa no había ni un aparato de música, mis padres no la escuchaban", dice el joven director. "Ese día le pregunté a mi hermano ‘¿qué escuchas? Me dijo ¿te gusta? Mañana te digo lo que es’. Y me llevó al lugar que habría de cambiar mi vida”.

Al día siguiente caminando y sin ningún tipo de experiencia musical, llegaron hasta las instalaciones de la Sinfónica de Anzoátegui. "El director me dio un instrumento de color bronce. Lo tomé entre mis manos y sople y me quedé sorprendido cuando lo escuché sonar. Era un corno. Esto rara vez ocurre, antes tienes que hacer una vibración", dice Payare.

El corno, la vibración, todo parecían ser señales de que el camino de Rafael era ese instrumento de viento.

Pero una cosa es lo que él quiere y otra lo que le designa la vida. Aunque su objetivo era convertirse en el mejor cornista de Venezuela, un día ya en El Sistema, el maestro Abreu le puso la batuta en la mano y la vida volvió a cambiar.

"Recuerdo haber visto llegar al director de orquesta Giuseppe Sinopoli. No hablaba español, no entendíamos, pero con solo el movimiento de sus manos hizo que la orquesta sonara diferente", relata Payare. "En ese momento supe que yo quería hacer eso".

El ahora director recuerda que habló con Abreu sobre su inquietud de dirigir y que sus palabras fueron "tienes un talento natural para eso".

El músico creció en Venezuela y estuvo de la mano de Abreu hasta el 2012. En ese tiempo ocupaba sus horas practicando el corno, y tomando clases magistrales y de asistencia de dirección.

En el 2012 ganó el concurso Malko de Dinamarca, y el premio era dirigir 25 orquestas en todo el mundo. Rafael, que pensaba dedicarse a la dirección en una edad madura, de pronto se vio a los 32 años, dirigiendo a las orquestas más importantes del mundo.

Payare no olvida el consejo que un día recibió y que lo llevó hasta donde hoy está, "no dejar de creer y nunca olvidar que el cielo es el límite".

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