Los mitos del verano


EFE | 6/8/2017, 3:11 p.m.
Los mitos del verano
La medida más eficaz para prevenir una hidrocución es no zambullirse de golpe, sino entrar poco a poco en el agua mojando los pies, las muñecas y la nuca, así como evitar la exposición prolongada al sol o comer mucho antes de meterse en el agua. EFE |

Una mentira repetida mil veces sigue siendo una mentira. Así, aunque todos los veranos escuchemos las mismas afirmaciones sobre nuestra salud, muchas de ellas no tienen una evidencia científica. Sin embargo, otras encierran una parte de verdad. Varios especialistas nos explican en detalle estos mitos que cada año resurgen con el calor.

¿Quién no ha temido alguna vez que se le corte la digestión por haberse bañado demasiado pronto después de comer? Nuestros padres nos obligaban a esperar varias horas tras la comida para poder meternos en el mar o en la piscina pues, de lo contrario, nos arriesgábamos a sufrir el temido corte de digestión. ¿Tenían razón o estaban exagerando?.

En este sentido, Milagros Oyarzbal Arocena, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, aclara que el término corte de digestión no corresponde a ninguna entidad clínica reconocida.

CUADRO SINCOPAL

Lo que coloquialmente entendemos por un corte de digestión es, en realidad, el síndrome de hidrocución que, como explica la doctora, ¡está provocado por un shock termo diferencial. Se produce con más frecuencia cuando la temperatura del agua es inferior a 27 grados centígrados o cuando existen, al menos, 5 grados centígrados de diferencia entre la temperatura del cuerpo y la del agua.

Se trata de un cuadro sincopal causado por el cambio brusco de temperatura que se da cuando nuestro organismo entra en contacto con el agua fría.

No es un problema digestivo sino cardiocirculatorio. El contacto brusco con el agua fría

produce una disminución de la frecuencia cardiaca con disminución del flujo de sangre al cerebro, que puede llevar a la pérdida de conocimiento e incluso a la parada cardiorrespiratoria, detalla Luis Moreno Almazán, médico especialista en aparato digestivo del grupo HM Hospitales.

La hidrocución se puede producir por meterse bruscamente en el agua después de tomar el sol durante mucho tiempo, de practicar ejercicio físico intenso, de tomarse una comida copiosa o de consumir algunos psicofármacos. Sus síntomas son: dolor de cabeza, palidez, náuseas, vómitos, mareo, visión borrosa, pérdida de conocimiento (en casos graves) y parada cardiorrespiratoria (en casos extremos).

La medida más eficaz para prevenir una hidrocución es no zambullirse de golpe, sino entrar poco a poco en el agua mojando los pies, las muñecas y la nuca, así como evitar la exposición prolongada al sol o comer mucho antes de meterse en el agua, señala el Dr. Moreno Almazán.

El facultativo subraya que sí esta permitido el baño después de comer.

De hecho, si tenemos a nuestros hijos durante dos horas expuestos al sol sin bañarse, podemos favorecer que, una vez cumplido el tiempo, se lancen ansiosos al agua y sufran una hidrocución, advierte.

Por ello, el doctor Moreno Almazán recomienda prudencia, comer con moderación y meterse despacio en el agua.

Además, los baños en el mar pueden deparar sorpresas poco agradables, como es encontrarse con una medusa. Una idea muy comunes que las heridas causadas por estos animales se alivian rociándolas con vinagre o incluso con orina. Sin embargo, no es precisamente lo más recomendable.