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Guía emocional para padres


EFE | 6/15/2017, 3:05 p.m.
Guía emocional para padres
A partir de los tres años y, al menos hasta los siete, es necesario que los hijos aprendan que no son el centro de la familia, excepto en dÌas especiales como el de su cumpleaños o el de los Reyes Magos. Foto: Concha Álvarez Maqueda |

Su hijo está decaído, se enfada por cualquier cosa o tiene celos de su hermano y ya no sabe qué puede hacer? El profesor Fernando Alberca explica cómo interpretar las emociones de los ninnos y enseñarles a gestionarías para que puedan ser felices.

• “Debemos explicarles a nuestros hijos que la vida tiene al menos un problema que resolver cada día y que la felicidad es totalmente compatible con ellos”, destaca Fernando Alberca, autor del libro ‘Cómo entrenar a su dragón interior’.

• Alberca aconseja no solucionar a los niños los problemas que ya pueden resolver ellos solos. “La sobreprotección les hace tiranos, individualistas e infelices”, afirma.

• El experto expresa que el control de la ira se aprende también por imitación, por lo que subraya que, delante de los hijos, “hay que actuar dando ejemplo de cómo la ira puede controlarse siempre”.

“Todas las emociones son buenas porque aportan riqueza, personalidad, sabiduría, posibilidad y capacidad. Pero la intensidad, frecuencia, inhibición y cambios en su forma de ser o actuar es lo que determina que haya en nuestros hijos un equilibrio o desequilibrio emocional y, en consecuencia, que las emociones les beneficien o perjudiquen en un momento dado de su vida. De ahí la necesidad de darles una educación emocional acertada como padres”, subraya Fernando Alberca en el libro ‘Cómo entrenar a su dragón interior. Aprende a gestionar las emociones de tu hijo.

Alberca comenta que, por lo general, los adultos no hemos recibido una adecuada educación emocional y, a menudo, no sabemos diferenciar emociones y sentimientos.

En este sentido, el profesor explica que una emoción ìes una agitación en el interior (con manifestación externa) involuntaria pero consciente. Por ejemplo, el miedo, la ira o la euforia. Los sentimientos, en cambio, son voluntarios y, en palabras del especialista, ‘están en un lugar superior a las emociones’.

Así, señala que sentir egoísmo es algo involuntario y, por lo tanto, es una emoción. Sin embargo, ser egocéntrico (sentimiento) es voluntario. De igual modo, la emoción del asombro es involuntaria, mientras que sentir admiración (sentimiento) por algo o por alguien es voluntario.

13 grupos emocionales

El especialista sostiene que existen cuatro emociones básicas que han ido evolucionando y formando variaciones hasta dar origen a 13 grupos emocionales distintos, con un total de 41 emociones y 19 sentimientos. Estas emociones básicas son: miedo, tristeza, ira y alegría.

Alberca compara nuestras emociones con una montaña en cuyo valle estarían el miedo y la tristeza, en la falda, la ira y en la cumbre, la alegría.

El camino hacia la cima se recorre paso a paso desde el valle hasta lo más alto, de modo que para experimentar una emoción es necesario conocer las anteriores. “Todas y cada una de ellas son necesarias para conquistar la cumbre, el Everest de nuestra emoción y, en buena parte, de nuestra vida”, destaca.

El miedo consiste en una reacción ante lo que consideramos que es un verdadero peligro. Está formado por el individualismo y el temor. “El primero normalmente pasa desapercibido como emoción pero, sin duda, es la base que explica muchos de los comportamientos y manifestaciones emocionales de nuestros hijos”, expone el profesor.