La industria del yoga, a todo trapo


EFE | 6/15/2017, 3:03 p.m.
La industria del yoga, a todo trapo
Estudiantes de yoga participan en un ejercicio de relajaciÛn en el ·shram de The Beatles. La gran mayorÌa de alumnos hacen cursos de preparaciÛn de profesores de 200 horas durante un mes y los precios oscilan entre los 1.500 y los 5.000 dÛlares. EFE/Julen Yuguero |

En la ciudad santa de Rishikesh, en el norte de la India, cientos de templetes reciben cada año a miles de extranjeros que siguen emulando el viaje espiritual que The Beatles hicieron en la India para aprender yoga en los años 60 del pasado siglo, y que dio origen a una lucrativa industria que hoy funciona a pleno rendimiento.

El lugar donde supuestamente nació la disciplina del yoga hace unos 5.000 años, cuando los primeros yoguis se aislaron en las montañas para meditar y ejercitarse, está hoy poblado por jóvenes occidentales que pululan por las antaño inaccesibles calles del pueblo, ahora repletas de hoteles y tiendas de recuerdos.

“Australia, Estados Unidos, Canadá, Francia, Holanda, Noruega, Reino Unido... y otros muchos países”, cita de memoria Sarvottam Kumar, director del centro Shree Mahesh Heritage, al ser preguntado por la procedencia de sus alumnos.

A pesar de contar con poco más de 100.000 habitantes, Rishikesh cuenta con hasta 109 cursos para profesores de yoga registrados en el Yoga Alliance, una asociación estadounidense que expide las licencias que tienen validez en todo el mundo.

“Rishikesh es una referencia para los yoguis por el simbolismo del Ganges y la cercanía del Himalaya, pero sobre todo por el viaje que The Beatles, que convirtió a la ciudad en un icono de lo que la India significa en la cultura popular occidental”, explicó a Efe Andrew Tanner, embajador de Yoga Alliance, que tiene más de 76.000 profesores registrados.

La meditacion del conjunto de Liverpool

En 1968, con la banda de Liverpool en la cúspide de la fama, John Lennon convenció a sus compañeros para retirarse a Rishikesh y estudiar meditación durante algo más de un mes, etapa en la que compusieron muchos de los temas del aclamado “White Album”.

Una de las canciones más conocidas de aquella época es “Blackbird” que, según el biógrafo de la banda, Steve Turner, McCartney escribió inspirado por el canto de los pájaros del pueblo.

En el famoso viaje los músicos fueron acompañados por sus esposas y novias, y también por un ingente grupo de periodistas que cubrió el viaje.

La experiencia acabó como el rosario de la aurora, con los músicos y el Maharishi que les enseño meditación, intercambiándose duras acusaciones, como que el gurú había exigido cobrar un porcentaje de las ganancias del siguiente disco de la banda.

Lennon dedicó otra canción, “Sexy Sadie”, a Maharishi, en una crítica al gurú por su aparente intento de mantener relaciones sexuales con la actriz Mia Farrow durante una sesión de meditación.

Pero, aunque los músicos dejaron el lugar desilusionados por la actitud interesada del gurú, su viaje consiguio cambiar para siempre la percepción occidental del yoga y la espiritualidad en India.

Lo que no sabían Lennon ni ninguno de sus compañeros es que, tras su marcha, Rishikesh asistiría al nacimiento de una floreciente industria alrededor del yoga.

Una disciplina muy popular

La oferta de cursos en Rishikesh crece en paralelo a la popularidad del yoga en todo el mundo.

Según un estudio de Yoga Alliance, publicado en 2016, la práctica de esta disciplina en Estados Unidos ha aumentado un 50% desde 2012 a 2016, superando los 36 millones de practicantes, que gastan más de 16.000 millones de dólares al año en clases y equipamiento.