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Cuando los padres y el pediatra no hablan el mismo idioma


Un nuevo estudio en California revela que los padres latinos que sólo hablan español son menos propensos a reportar buenas experiencias con los médicos de sus hijos que los que hablan inglés.

Por Ana B. Ibarra | 3/9/2017, 11:11 a.m.
Cuando los padres y el pediatra no hablan el mismo idioma
Foto cortesía: Ana B. Ibarra/California Healthline. |

Ortega dijo que es importante evaluar la barrera de comunicación entre médicos y padres debido al impacto que podría tener sobre la salud de los niños.

“Si los padres no entienden a sus proveedores, son menos propensos a manejar adecuadamente los problemas en casa”, dijo Ortega. “Esto es particularmente problemático para los niños con enfermedades crónicas como obesidad, asma y diabetes, que son grandes problemas en las comunidades latinas”.

En 2016, alrededor de un tercio de los médicos en ejercicio en el estado informó tener dominio del español, de acuerdo con la Oficina de Planificación de Salud y Desarrollo.

Eso es realmente más alto que la proporción de hispanohablantes competentes en la población total de California. Pero los médicos de habla hispana pueden estar más concentrados en algunas áreas, o los pacientes no siempre saben dónde encontrarlos.

Ruiz, por ejemplo, dice que su prioridad es encontrar médicos que estén más cerca de su casa.

La experiencia de las familias latinas en ambientes médicos ha sido objeto de muchos estudios, pero el análisis publicado en Academic Pediatrics muestra serias disparidades en la comunicación de salud dentro de la misma comunidad étnica, señaló Ortega.

Sin embargo, el estudio no muestra retrasos en la atención a las familias que enfrentan barreras idiomáticas. “El acceso era casi el mismo para todos los niños latinos”, dijo Ortega. Esa es la buena noticia.

La doctora Alicia Fernández, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco y médica en el Hospital General de San Francisco, explicó que el uso de intérpretes no entrenados -como los miembros de la familia o el personal de la oficina- puede llevar a errores clínicamente significativos.

Por ejemplo, el vocabulario médico puede ser difícil

de entender para una persona no experta, especialmente un niño, dijo.

Pedir que un niño traduzca para sus padres también distorsiona la dinámica familiar, agregó Fernández. “Cuando los padres no hablan inglés y el niño sí, el niño adquiere prematuramente un rol adulto dentro de la familia”.

Incluso con un intérprete calificado a la mano, la comunicación puede ser un desafío. Eso es porque los médicos no necesariamente están entrenados para trabajar a través de intérpretes, dijo Fernández. Cuando se utiliza un intérprete, generalmente los médicos dominan la conversación, lo que hace más difícil para el paciente plantear preguntas e inquietudes, dijo.

Fernández dijo que muchos de sus pacientes quieren aprender inglés, pero recibieron poca educación en sus países de origen, lo que podría dificultarles el aprendizaje de una segunda lengua. También pueden enfrentar obstáculos como largas jornadas de trabajo y la falta de dinero para pagar las clases.

“Mientras tanto, ellos o sus hijos se enferman y el sistema de salud tiene que lidiar con eso”, dijo Fernández.

En California, alrededor del 29% de los inmigrantes viven en hogares donde ninguno de los miembros de la familia mayor de 13 años habla inglés “muy bien”, según el California Public Policy Institute. A nivel nacional, el porcentaje es similar, del 28%.

Ruiz sigue dependiendo de las enfermeras y las recepcionistas para asistencia con el idioma, y tiene que esperar hasta que el personal hispanohablante esté disponible para interpretar.

“A veces que he tenido que esperar horas”, dijo. “Puede ser frustrante”.

By Ana B. Ibarra, California Healthline

End of story: This story was produced by Kaiser Health News, which publishes California Healthline, an editorially independent service of the California Health Care Foundation