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Cruzan frontera, centroamericanos buscan asílo huyendo de las pandillas


Manuel Ocaño | 5/11/2017, 11:57 a.m.
Cruzan frontera, centroamericanos buscan asílo huyendo de las pandillas
Luis Miguel Martínez llegó con su esposa Jéssica Villatoro y su hija mexicana hondureña, Valeria, a Tijuana donde se despidió de ellas cuando ambas cruzaron a San Diego en busca de asilo por amenazas de muerte de las pandillas maras en Tegucigalpa. Fotos de Manuel Ocaño. |

Valeria Martínez nació en México mientras sus padres huían de la violencia en Centroamérica rumbo a Estados Unidos, a pedir asilo, y ahora la bebé se encuentra presa con su madre en California, a donde cruzaron el domingo en busca de refugio, sin saber cuándo podrá volver a ver a su padre, quien permanece en Tijuana en un limbo legal.

La familia tuvo que huir de Honduras asediada por pandilleros. “Llegaban a media noche, a cualquier hora, se metían a nuestra casa y no había manera de oponerse, y luego tras de ellos llegaba también la policía”, platicó Luis Miguel Martínez, hondureño de Tegucigalpa y padre de la bebé.

“A mí no me dejaban trabajar y era un ambiente muy malo para el embarazo, así que decidimos venir a pedir asilo”, explicó.

Pero, sin recursos, la pareja se quedó en Tapachula en el Estado de Chiapas, donde el 25 de enero nació Valeria.

Cuando los padres de la niña se enteraron de que se formaba un contingente para viajar en grupo a la frontera con Estados Unidos, a solicitar asilo, decidieron unirse a la “caravana vía crucis por los refugiados”, que partió de Tapachula con unos 400 migrantes centroamericanos rumbo a Tijuana.

Los padres de familia y hombres solos viajaron en el tren “la bestia, y las madres con sus hijos en vehículos. Llegaban en el camino a refugios en su mayoría religiosos donde les ofrecían hospedaje momentáneo y alimentos.

Gaba Cortés, una activista de Tijuana que vino con ellos desde Chiapas, platicó que sufrieron en el camino hambres, desvelos, deshidrataciones, cansancio.

Al llegar a Tijuana, grupos de samaritanos les recibieron con donaciones de ropa usada. Desde principios de mayo al cruzar por Sinaloa y Sonora habían enfrentado altas temperaturas y sin embargo al llegar a Tijuana, se encontraron con una tormenta.

Alguien le dio a la niña mexicana hondureña Valeria un mameluco amarillo adornado como un pollo, porque la pequeña vino a conocer el frío a la frontera de su patria accidental.

Por la tarde del domingo 7 de mayo, bajo la lluvia y con apoyo de oficiales mexicanos de migración, Valeria cruzó por fin a Estados Unidos en brazos de su madre, Jessica Villatoro, en busca de refugio al huir de las mismas pandillas a las que el procurador de Estados Unidos, Jeff Sessions, ha declarado la guerra al calificarlas como las más violentas en el mundo.

Llegaron con la misma ilusión de pedir asilo y que fueran enviadas a convivir con una familiar en Jessica quien vive en Estados Unidos.

Pero la abogada que representa al grupo de centroamericanos en San Diego, Nicole Ramos, dijo este martes que las autoridades enviaron a todos a centros de detenciones. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informó por su parte que se encontraba en proceso de entrevistar al grupo que cruzó la frontera el domingo para decidir sobre cada caso por separado y entregar a los extranjeros en custodia de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que coordina lso centros de detenciones.

La abogada Ramos explicó que las autoridades podrían decidir deportar a la mayoría sin considerar que su vida corre peligro.

A meses de edad, Valeria podría ser expulsada de Estados Unidos e ir con su madre a la otra patria suya que aún desconoce, a Honduras, donde de acuerdo con el abogado Alex Mensing, quien acompaña al grupo desde la frontera de Guatemala, es muy probable que enfrenten riesgo mortal por haber huido del control de las maras.

Y esta vez Jessica iría sola con la bebé, pues Luis Migue permanece en Tijuana sin saber muy bien qué hacer, ya que al entrar a México le negaron asilo.

“Yo lo que quiero es que ellas estén bien. Eso es lo que pido a Dios. Yo ya veré qué puedo hacer pero lo importante es que Jessica y la niña estén bien”, confió el hondureño.

Manuel Ocaño

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