Seis bolsos míticos


EFE | 5/18/2017, 11:23 a.m.
Seis bolsos míticos

A lo largo de la historia de la moda el bolso se ha consagrado como algo más que un accesorio, una joya fetiche que se reinventa cada temporada. Desde el “Speedy” de Louis Vuitton al “Gabrielle” de Chanel, su esencia permanece intacta: ser lo único que necesita una mujer para acompañarla allá donde va.

A lo largo de la historia de la moda el bolso se ha consagrado como algo más que un accesorio, una joya fetiche que se reinventa cada temporada, desde el “Speedy” de Louis Vuitton al “Gabrielle” de Chanel, para continuar con su esencia intacta: ser lo único que necesita una mujer para acompañarla allá donde va.

Uno de los mayores ejemplos de bolso icínico es el “Speedy” (828 dólares) firmado por Louis Vuitton.

La pieza lanzada en 1930 está inspirada en una bolsa de viaje y se convirtió en un bolso simbólico gracias a la actriz Audrey Hepburn, quien forjó un estrecho “romance” en cada una de sus travesías con este complemento que, reversionado continuamente, también ha conseguido viajar a través del tiempo.

En sus ocho décadas de vida ha experimentado una continua evolución, adaptándose en cada momento al signo de los tiempos, primero realizado en una lona de piel flexible, duradera, ligera e impermeable, estampado con la lona Damier.

Después lució una lona reconocible a simple golpe de vista conocida como “Monogram”, entrelazando las iniciales y sumando motivos de inspiración japonesa y, ahora, su última versión, el “Speedy Monogram Empreinte”, está realizada en una delicada y sofisticada piel de becerro.

El bolso “2.55” de Chanel es una de las piezas más únicas de la famosa “maison” francesa. Lanzado en 1955 cambió el curso de la historia de este complemento femenino, ya que fue creado por la diseñadora que fundó la firma para liberar a las mujeres de la esclavitud de los bolsos de mano.

Una pequeña cajita de piel acolchada de 20 centímetros de largo, forrado por dentro de una piel color borgonna, tres prácticos bolsillos de fuelle, doble solapa de cierre con un broche dorado en “doble C” de oro fino y una cadena de metal que se desliza sobre dos ojales doradas para graduar su medida, lo conforman, pero cada temporada se reinventa con nuevos materiales, tejidos, colores y tamaños.

El director creativo de la firma, Karl Lagerfeld, incluso lo metamorfosea en mochila, riónera o neceser, demostrando así la versatilidad de uno de los diseños más prácticos y bellos de la historia de la moda, valorado en 4.650 dólares.

Otro bolso atemporal es el “Amazona” de Loewe. Con el anagrama grabado en la piel, emulando el tradicional marcaje del ganado, este accesorio que nació dentro de una de las colecciones más importantes de Loewe, “la Ante Oro” (1974), firmada por Daróo Rossi y Vicente Vela, dio un giro de 360 grados a este accesorio originalmente femenino, que cada vez se observa más en pasarelas masculinas como la de Raf Simons.

Hasta el momento de su creación, la década de los sesenta, las mujeres contaban en su armario con bolsos para el día y la noche duros y rígidos, como las convenciones sociales del momento. Por lo que la apuesta de la firma, flexible, hecha en ante y con un precio de 1.850 dólares, no tardaría en convertirse en un emblema anacrónico de la casa.