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Las bacterias y el calor


EFE | 9/7/2017, 11:07 a.m.
Las bacterias y el calor
Los expertos recomiendan no consumir alimentos crudos o escasamente cocinados, especialmente huevos. Lo aconsejable es cocinar los alimentos por completo y conservarlos refrigerados hasta su consumo.EFE/EPA/CRAIG LASSIG |

Cuando aprieta el calor las bacterias encuentran la temperatura idónea para multiplicarse. Por ello, es fundamental tomar ciertas medidas a la hora de conservar y cocinar los alimentos para evitar intoxicaciones.

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“Salmonella, Campylobacter y Escherichia coli enterohemorrogica figuran entre los patógenos de transmisión alimentaria más comunes, que afectan a millones de personas cada año, a veces con consecuencias graves o mortales”, expone Carmen Torres Manrique, doctora en Farmacia y miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

Durante los meses estivales cambia nuestro estilo de vida y, en general, se come con más frecuencia al aire libre y fuera de casa. “A veces, se descuidan las reglas básicas de higiene en cuanto al lavado de manos y al correcto manejo de los alimentos y de los utensilios que usamos con ellos”, apunta la experta.

La especialista explica que la Salmonella es una bacteria que se encuentra en el tubo digestivo de muchos animales. A partir de sus heces, la Salmonella puede contaminar los alimentos derivados de estos animales, como los huevos o la carne, pero también las aguas, o los vegetales.

El incremento de la temperatura ambiente favorece que las bacterias presentes en los alimentos se multipliquen con más rapidez y puedan alcanzar la dosis infectiva mínima para causar toxiinfecciones.

“Durante los meses de calor se incrementa la prevalencia de toxiinfecciones alimentarias y las bacterias que con más frecuencia están implicadas son Salmonella, Campylobacter y Escherichia coli verotoxigénica, aunque no son las únicas”, explica Carmen Torres Manrique, doctora en Farmacia y miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

“La temperatura Óptima de crecimiento de estas bacterias está entre 30∫C y 37∫C. A esta temperatura se multiplican rápidamente, mientras que a la temperatura de refrigeración (en torno a 4∫C) la multiplicación bacteriana es muy lenta”, añade esta especialista que también es catedrática de Bioquímica y Biología Molecular del Departamento de Agricultura y Alimentación de la Universidad de La Rioja (España).

Además, la especialista señala que durante los meses más calurosos cambia nuestro estilo de vida y, en general, se come con más frecuencia al aire libre y fuera de casa.

“A veces, se descuidan las reglas básicas de higiene en cuanto al lavado de manos y al correcto manejo de los alimentos y de los utensilios que usamos con ellos”, apunta.

PATÓGENOS MÁS COMUNES

La doctora Torres Manrique señala que la Salmonella es una bacteria que se encuentra en el tubo digestivo de muchos animales, domésticos y silvestres, tanto aves como mamíferos. A partir de las heces de estos animales, la Salmonella puede contaminar los alimentos derivados de los mismos, como los huevos o la carne, pero también las aguas o los vegetales.

“En los animales no suele causar patología, aunque a veces sí lo hace, pero en el hombre siempre se asocia a procesos patológicos. Los alimentos más frecuentemente involucrados son los huevos y sus derivados; las carnes crudas de pollo, pavo o cerdo; los alimentos vegetales crudos no lavados y el agua”, puntualiza.