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Los ‘Dreamers’ son en su mayoría mexicanos


Manuel Ocaño | 9/14/2017, 11:18 a.m.
Los ‘Dreamers’ son en su mayoría mexicanos

La mayoría de los dreamers la componen inmigrantes mexicanos indocumentados –el 79 por ciento de los soñadores-- que llegaron cuando eran muy pequeños en compañía de sus padres a Estados Unidos, ya sea porque cruzaron la frontera o porque viajaron con visa como visitantes y permanecieron en el país cuando la visa expiró.

En octubre del 2012, luego de años de fracasos para aprobar una reforma migratoria en el congreso, el expresidente Barack Obama giró una orden ejecutiva para permitir a esa comunidad de jóvenes que llegaron al país sin elegirlo personalmente y que consideraban a Estados Unidos como su patria y el único país que en realidad conocen.

Esa orden, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia o DACA, concedió permiso para permanecer legal y temporalmente en el país a los jóvenes durante periodos renovables de dos años, la idea principal era eliminar excusas de seguridad y reafirmar cada dos años que los beneficiarios seguían sin tener antecedentes penales.

Todos los requisitos para inscribirse en el programa partieron de la fecha 15 de junio del 2012 como momento clave: los beneficiarios tenían que haber llegado al país antes de esa fecha y tener menos de 31 años de edad para entonces, pero también haber llegado a Estados Unidos con menos de 16 años de edad.

También necesitaban haber vivido continuamente en el país durante los cinco años previos, es decir, desde el 15 de junio del 2007.

Igualmente se les exigía estar o en estudios o reclutados en las fuerzas armadas, y, por supuesto, nunca haber sido arrestados.

A los jóvenes se les llama dreamers o soñadores en inglés porque antes de DACA esperaban tener regularización migratoria mediante una fallida propuesta de ley conocida como Acta del Sueño, como referencia al “sueño americano” al que aspiraban los jóvenes.

Para cubrir todos esos requisitos, y poder estar legalmente, trabajar, estudiar, obtener licencia de conducir y crédito financiero, entre otros, los dreamers entregaron al gobierno federal estadunidense toda su información confidencial que pudiera ser corroborada, como la fecha en que ingresaron al país como indocumentados o la fecha en que venció su visa, su actual dirección y la de su trabajo y escuela.

La directora de la organización Alianza San Diego, la abogada Andrea Guerrero, explicó que los dreamers, “son parte importante de nuestra comunidad; son nuestros compañeros de clases o de nuestros hijos, nuestros vecinos, a quienes encontramos en la iglesia, en los partidos deportivos, quienes nos atienden en persona o por teléfono”.

Pero tienen además otras características, como una sola detención o arresto terminaría con los beneficios que tienen con el programa, son una comunidad de lo mejor portada; y como siempre han estado en el limbo por su condición migratoria, están entre los estudiantes de educación superior más aplicados y con mayor rendimiento, para recibirse cuanto antes, o antes de que algo pudiera suceder.

Por eso ahora las universidades están entre las instituciones que más presionan al congreso para que regularice la condición migratoria de los dreamers.