Alimentos congelados, son más sanos de lo que pensamos, pero ¿podemos llevar una dieta equilibrada con ellos?


Michelle Salazar | 3/1/2018, 12:49 p.m.
Alimentos congelados, son más sanos de lo que pensamos, pero ¿podemos llevar una dieta equilibrada con ellos?
Verduras congeladas pueden ser más nutritivas que las frescas porque preservan su propiedades. Foto: codigonuevo.com |

SAN DIEGO.- El ritmo de la vida nos obliga a consumir productos no siempre frescos. Los anaqueles de los mercados y sus refrigeradores están atestados de alimentos que de sólo verlos nos preguntamos qué tan nutritivos son.

Un estudio realizado por el diario español ABC concluye que aunque basar nuestra dieta en el consumo de alimentos congelados puede resultar contraproducente, lo cierto es que, al contrario de la creencia generalizada, muchos de los productos que salen del congelador del supermercado son más nutritivos que los alimentos frescos.

¿Los alimentos congelados han sido injustamente criticados?

De acuerdo a lo que le declaró al diario la nutricionista Laura Zurita, de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas, “la principal diferencia entre el alimento fresco y el congelado es que el segundo se ha sometido a una disminución de temperatura que produce la congelación de su componente principal, el agua. Con ello aumenta la vida útil y se asegura su calidad microbiológica, sin alterar sus cualidades”.

Según la opinión de la experta, en la mayoría de las ocasiones los productos congelados pueden contener más vitaminas y minerales que las verduras frescas refrigeradas al ser procesadas justo en el momento de la recolección, que es cuando contienen mayor valor nutritivo.

¿Qué alimentos congelados son mejores?

No obstante, esto no significa, advierto la nutricionista, que todos los alimentos congelados sean iguales y tengan los mismos beneficios. Es preciso distinguir dos grupos principales. En primer lugar, los alimentos naturales que son aquellos que se someten a congelación tan pronto son recolectados o producidos como las verduras, frutas, quesos y carnes, los cuales preservan los valores nutricionales tras el proceso de congelación.

Las verduras congeladas, por ejemplo, tienen la ventaja de que ya están limpias, enteras o troceadas y listas para su cocción en agua hirviendo. Además, como transcurre tan poco tiempo entre la recolección y la congelación, estos productos conservan bien sus cualidades siendo incluso superior su contenido en vitaminas y minerales. En el caso de las espinacas, la cantidad de vitamina C que aportan las congeladas es mayor que las frescas consumidas a los tres días de su recolección.

Otro grupo muy diferente es el de los alimentos precocinados que si bien tienen la ventaja de la rapidez en su posterior preparación, por otro lado existe el inconveniente de que contienen mucha grasa, aditivos y sal así como conservantes y calorías.

En este segundo grupo no tan aconsejado nutricionalmente se encuentran productos como las pizzas, lasaña, papas fritas, platillos cocinados y carnes preparadas.

De ser posible, los precocinados congelados deben evitarse o consumirse esporádicamente pues no presentan un adecuado perfil nutricional.

Además, este tipo de alimentos no deben regresar al refrigerador una vez que han sido descongelados y, por lo tanto, no deben consumirse recalentados.

Preferiblemente ultracongelados

La nutricionista comenta que hay que distinguir entre aquellos alimentos que han sido congelados y los que han sido sometidos a un proceso de ultracongelación, lo que quiere decir que los alimentos se someten de una forma muy rápida a temperaturas muy bajas que impide el crecimiento microbiano y la pérdida de nutrientes.