‘Golpeada’ por 9/11, su negocio no se ha podido recuperar, pero Doña Ruth resiste, con orgullo, las embestidas


Horacio Renteria | 3/8/2018, 10:54 a.m.
‘Golpeada’ por 9/11, su negocio no se ha podido recuperar, pero Doña Ruth resiste, con orgullo, las embestidas
Doña Ruth continua ‘al pie del cañón’ pese a las adversidades que se le han presentado en el camino. Foto: Horacio Rentería/El Latino SD. |

SAN YSIDRO, CA.- Como lo hacen los inmigrantes todos los días, doña Ruth Vega Yuse llegó a Tijuana en el año de 1969, procedente de su natal estado de Jalisco, México.

La razón era muy clara, dijo: “no había apoyo económico para seguir estudiando por parte de mis padres”.

“Yo tenía ya una hermana viviendo en Tijuana, después nos venimos para acá (San Ysidro)”, relató durante una entrevista con El Latino San Diego.

Pero Doña Ruth, actual propietaria de la tienda Progreso y quien forma parte del selecto grupo de pioneros de la comunidad de San Ysidro que aún viven, considera que el verdadero mérito de la existencia del negocio corresponde a su esposo, Jack Yuse.

Acerca de él, continuó, era un hombre rumano, quien acompañado por su padre, vendía –en los años 50- pantalones ‘jeans’, botas y ropa de trabajo a bordo de una camioneta tipo VAN, “cuando San Diego era un rancho”.

Pioneros del negocio

Indicó que eran, precisamente, hombres y mujeres del campo (inmigrantes) quienes consumían los artículos que Jack, (ya fallecido)y su padre, pues ambos los ofrecían en sus recorridos por las calles de esta comunidad.

Recordó que a su esposo, los clientes lo recuerdan popularmente como ‘El Charrascas’, “por una cortada que tenía en la cara”.

De acuerdo con la información disponible, la tienda El Progreso inauguró oficialmente sus puertas en su actual dirección de 199 Virginia, en 1971, y el nombre de la negociación, de acuerdo con Doña Ruth, fue motivado por una razón que no deja lugar a duda alguna: El progreso que el trabajo y el esfuerzo de Jack y su padre habían alcanzado.

“Lo limitado para sobrevivir”

No obstante, la entrevistada, quien con aparente timidez –pero sin perder nunca su amabilidad y sentido del buen humor- regresa a la realidad:

Transcurridas más de cinco décadas vuelve a la realidad: “Yo ya ahorita estoy comprando lo limitado para sobrevivir, pero tengo que esperar a que se terminen dos años de contrato con el dueño” (del lugar)”.

Y es que de entrada explicó por qué redujo tanto (las existencias y el espacio) de una tienda que se hizo popular en esta comunidad por la variedad de productos que ofrecía.

Una pesada loza

De hecho, los atentados terroristas ocurridos la mañana del 11 de septiembre del 2001 en las torres gemelas de Nueva York, iniciaron la debacle del negocio pues cayó como una pesada loza sobre la tienda, llegando a tener ventas a un 20%, y desde entonces, dijo, se encuentran en un 50%..

De entonces a la fecha, el desplome a las ventas del negocio debido a las severas revisiones de los inspectores de inmigración en la garitas de San Ysidro (y Otay Mesa), tras los atentados, originaron un desplome en las ventas del comercio local y El Progreso es un claro ejemplo.

A todo ello, la entrevistada agregó el impacto que sigue teniendo sobre el comercio de la frontera las obras de remodelación y ampliación que se realizan en la garita de San Ysidro y la prohibición de aduanas (SAT de México), de pasar mercancías al vecino país.