Agencia EFE

Washington- El presidente Barack Obama ha afirmado que la mayoría de los arrestos y deportaciones de inmigrantes indocumentados en 2010 ocurrió en la frontera, y que continuará la deportación de criminales que amenazan la seguridad pública.

En una carta enviada el lunes al legislador demócrata Luis Gutiérrez, a la que tuvo acceso Efe, Obama reconoció el descontento de la comunidad latina por el aumento en las deportaciones durante su mandato, pero insistió en que la prioridad de su Gobierno es la “seguridad pública”.

Obama respondió así a una carta que le enviaron Gutiérrez y otros demócratas el pasado 22 de julio, en la que se quejaron de la deportación de más de 800.000 indocumentados en los últimos dos años.

“No es razonable esperar que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) deporte a toda la población (indocumentada). La mayor prioridad del DHS es deportar a aquellos que han cometido delitos graves o suponen una amenaza a la seguridad nacional”, explicó Obama.

Obama dijo que en el año fiscal 2010, casi dos terceras partes de los no criminales expulsados de EEUU fueron personas arrestadas en la frontera o que ya habían sido deportadas e intentaron reingresar al país.

El resto estaba compuesto por “fugitivos de los tribunales de inmigración”, inmigrantes recién llegados o que no habían sido clasificados por las autoridades migratorias, dijo Obama.

En ese sentido, subrayó el mandatario, “la vasta mayoría de los expulsados del país eran infractores reincidentes o personas llegadas que probablemente no formaban parte de familias que están siendo separadas por nuestros esfuerzos” policiales.

El mandatario señaló, por otra parte, que el número de criminales deportados aumentó en un 70 por ciento en el año fiscal 2010, respecto a 2008, y esa cifra forma parte de una tendencia “muy clara”.

En el año fiscal 2008, el 69 por ciento de los deportados era gente sin historial criminal, mientras que el 31 por ciento eran criminales.

En el siguiente año fiscal, los porcentajes fueron del 65 y 35 por ciento, respectivamente, continuó la misiva.

Para el año fiscal 2010, año en el se aplicó plenamente la nueva estrategia del DHS, el 51 por ciento de los deportados eran personas condenas por delitos, y el 49 por ciento eran no criminales, y esa tendencia se mantiene, observó Obama.

En la carta, Obama reiteró que seguirá presionando al Congreso a que apruebe una reforma que le exija cuentas al Gobierno, a los empleadores, y a los propios inmigrantes.

También repitió que el DHS “tiene la autoridad de otorgar, caso por caso, un alivio limitado y temporal”, a personas en trámites de deportación.

Sin embargo, es “inadecuado” plantear ese alivio temporal “de forma categórica” a los estudiantes indocumentados o a otro grupo, “sin importar cuán convincente” sea su situación, lamentó Obama.

De esta manera, Obama salió al paso de sus críticos dentro de la comunidad inmigrante de que su Administración no sólo ha registrado una cifra récord en deportaciones, respecto a su antecesor republicano, George W. Bush, sino que está separando a las familias.

En la carta a Obama los demócratas pidieron que suspenda la deportación de estudiantes que podrían beneficiarse del “Dream Act”, una medida que, de ser aprobada en el Congreso, legalizaría a estudiantes que cumplen al menos dos años de universidad o se inscriben en las Fuerzas Armadas.

Esta tarde, centenares de activistas prevén una protesta frente a la Casa Blanca para exigir el cese a las deportaciones.

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