El rostro de uno no es una propiedad privada ya que se expone constantemente al público. Una pequeña sonrisa puede tener un gran alcance

Angelina viajó a Europa en un plan de aventura. Recorrió varios países, visitó lugares que la llenaron de asombro y por las noches, se sentaba a mandar cartas a sus familiares. Se encontraba escribiendo en el cuarto de un albergue juvenil en Suiza. Habían aproximadamente unas 16 literas y jóvenes de distintos países que entraban y salían de la habitación. Angelina le sonreía a toda persona que entraba y luego continuaba escribiendo. Una muchacha canadiense entró en el cuarto y le dijo “A ti te conozco.” Angelina se sorprendió muchísimo ya que no recordaba haber conocido a esta muchacha. “Yo te recuerdo,” ésta continuó, “tu estuviste hace una semana en el albergue juvenil en Florencia. Ese día me sentía un poco sola y desanimada. Allí no conocía a nadie. Pero cuando entré en la habitación, tú fuiste la única persona que me sonrió y me saludó. Me hiciste sentirme bienvenida.” Angelina jamás se había percatado del alcance que puede tener un pequeño gesto y se alegró de saber que con tan poco esfuerzo pudo ayudar a alguien. La muchacha se presentó como Nancy. Esa noche Nancy introdujo a Angelina a todo un grupo de conocidos canadienses. Entre ellos había un joven apuesto y con un buen sentido del humor que se le acercó a conversar. Así como Angelina conoció a su esposo.

Lo que se logra con

una simple sonrisa

Ingredientes: 1 taza de sonrisas • 1 cubito de cortesía

• 2 cucharaditas de ojo noble • 1 chorrito de buena vibra

Condimentos: Consideración, buena disposición y prudencia

Modo de preparación:

  1. La expresión del rostro influye en el estado anímico de los otros. Una sonrisa otorga una sensación de bienestar. Es una acción que tiene recompensa inmediata, alienta, eleva al espíritu, y conecta con los demás.
  2. La sonrisa modifica nuestro interior e irradia calidez. La actitud externa termina cambiando el modo como nos sentimos internamente. Cuando uno sonríe transmite una buena disposición y al igual que en un espejo, la sonrisa se refleja y se multiplica, logrando una conexión y reconocimiento instantáneo.
  3. El sonreír a la gente y a la vida no implica olvidarnos de nuestros problemas, simplemente es dar una buena cara a todos los que nos rodean, siendo corteses y emanando una buena vibra. La sonrisa exhibe nuestra gentileza, abre los canales de comunicación y resulta contagiosa.

“La sonrisa es sin duda alguna, el ingrediente más barato, simple y con mayor alcance que podemos encontrar en la rica cocina de la vida.”