San Diego (EFE).- Los inmigrantes indocumentados continúan expandiendo sus métodos de ingreso a EE.UU, ahora utilizando hélices submarinas, que este fin de semana dejaron un muerto y un detenido en una playa del sur de California.

Se cree que otros tres inmigrantes utilizando los llamados “scooter” submarinos, cuyo motor ayuda a los buzos a desplazarse más lejos y rápido que a nado, lograron burlar a autoridades fronterizas, confirmaron hoy las autoridades.

El grupo de inmigrantes fue detectado por guardacostas el sábado pasado y además de las hélices submarinas motorizadas llevaban trajes termales y chapaletas, informó el sargento David Ross, de la estación del alguacil de la Playa Imperial.

El uso de las pequeñas hélices motorizadas, que pueden sumergirse hasta 15 pies en el agua, fue reportado por primera vez a principios de año por la Patrulla Fronteriza.

Esto, que forma parte del aumento en cruces de indocumentados por el mar, les ha obligado a aumentar sus patrullajes en la costa, a fin de evitar tanto los cruces como las posibles muertes.

El vocero de la Patrulla Fronteriza, Michael Jiménez, dijo hoy a Efe que pese a que estos aparatos pueden hacer más rápido el cruce ilegal hasta alcanzar el vehículo por tierra usado por traficantes, lo impredecible de las corrientes y condiciones del agua ponen en peligro las vidas de quienes las usan.

Como una prueba de ello, el sábado pasado un hombre fue arrestado y otro se ahogó, en tanto que otro grupo de entre dos o tres lograron huir, de acuerdo con la Patrulla Fronteriza.

El sábado, una tormenta distante había producido olas de entre seis y ocho pies de altura en las playas al sur de San Diego, lo que aumentó la peligrosidad del cruce.

Luego de que oficiales de la Patrulla Fronteriza detuvieran a uno de los hombres, éste les dijo que uno de sus compañeros había quedado detrás inconsciente, lo que motivó que se trajeran paramédicos al lugar, quienes determinaron luego que el hombre estaba muerto.

La Patrulla Fronteriza se ha reservado el nombre y causa de la muerte hasta que logre notificar a los familiares de la víctima.