El traslado de mujeres con bajos ingresos a barrios con menores tasas de pobreza ayuda a mitigar el riesgo de obesidad y diabetes, según un estudio divulgado el 19 de octubre por el Departamento de Vivienda de Estados Unidos (HUD).

Aunque los investigadores siempre han señalado las conexiones entre la pobreza y sus efectos nocivos en la salud, el estudio urge a la toma de medidas para romper el ciclo de pobreza en este país.

“Este estudio demuestra que la pobreza concentrada no sólo es mala política sino que también es mala para la salud”, dijo en un comunicado el secretario de Vivienda, Shaun Donovan.

“Con demasiada frecuencia podemos predecir la salud de una familia en general, incluso su expectativa de vida con sólo ver su código postal. Pero no basta con trasladar a esas familias a otros barrios, tenemos que darles los apoyos para romper el ciclo de pobreza que literalmente puede enfermarles”, agregó.

El estudio, titulado “Barrios, obesidad y diabetes: un experimento social aleatorio”, será publicado mañana en la revista New England Journal of Medicine, pero el Departamento de Vivienda adelantó parte del informe hoy.

Según el informe, la entrega de ayudas de vivienda a familias muy pobres, para que puedan trasladarse a barrios con menos pobreza, “puede tener un impacto positivo en la salud física de mujeres adultas”.

El estudio siguió de cerca la situación de cerca de 4.500 familias de muy bajos recursos económicos que viven en complejos de vivienda pública en zonas con altos índices de pobreza en Baltimore (Maryland), Boston (Massachusetts), Chicago (Illinois), Los Angeles (California) y Nueva York.

Los resultados reflejan la evolución de mujeres pobres que participaron en un programa piloto lanzado en 1994 para mejorar sus condiciones de vivienda, conocido por su sigla en inglés “MTO” (“Moving to Opportunity”).

Las mujeres que no recibieron subsidios de vivienda en este estudio tuvieron una tasa de prevalencia del 18 % de padecer una obesidad extrema, mucho más que el 7 % del promedio nacional.

En cambio, las mujeres que sí recibieron la oportunidad de mudarse a mejores barrios mediante el uso de subsidios registraron una tasa de obesidad extrema 3,4 puntos porcentuales menor que las que no tuvieron esa ayuda.

La prevalencia de diabetes entre las participantes que no recibieron cupones de vivienda fue del 20 %, comparado con el promedio nacional del 12 % entre las mujeres en general.

Entre las que tuvieron oportunidad de mudarse a mejores sitios, la prevalencia fue 5,2 puntos porcentuales menor que las que no la tuvieron.

La secretaria de Salud de Estados Unidos, Kathleen Sebelius, dijo al respecto que las familias necesitan “vivienda de calidad y barrios con aire puro, lugares seguros para la recreación y ejercicio, y acceso a alimentos saludos y a precios asequibles para promover la salud y el bienestar”.

El estudio fue realizado para el HUD por la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas y estuvo financiado por varias entidades gubernamentales y filantrópicas.

Bajo el programa “MTO”, entre 1994 y 1998, las autoridades de HUD dividieron de forma aleatoria a las familias participantes en tres grupos: Las que solo podían usar los subsidios en barrios pobres, las de llamada “sección 8”, que podían usarlos en cualquier barrio de su elección, y las del grupo de control que no recibieron ningún tipo de ayuda.

HUD les dio seguimiento hasta 2010 y tiene previsto publicar un informe definitivo en noviembre próximo.

EFE