Horacio Rentería

Horacio.renteria@ellatino.net

NATIONAL CITY.- Esther Espino es una mujer originaria de Oaxaca, México, que ha ido superando sus condiciones de extrema pobreza para salir adelante en este país.

Originaria del pueblito de Joltepec se fue desde los 15 años a la Ciudad de México buscando conquistar su sueño: estudiar la carrera de Medicina.

Sin embargo, por sus condiciones económicas no lo pudo lograr y un día no tuvo más remedio que hacer lo que miles de inmigrantes latinos: aventurarse a Estados Unidos, tratando de cambiar su vida.

En entrevista con El Latino recuerda que arribó a San Diego en un frío día del mes de noviembre del 2000, rentando una modesta vivienda en la comunidad de City Heights. Vino acompañada de su hijo Bryan Roldán, entonces de 4 años de edad y que ahora tiene 15.

Como muchos de los inmigrantes que llegan por primera vez a este país, Esther comenzó trabajando en un restaurante de ‘Dish-Washer’ (Lavando Trastes), y luego fue ocupando otras mejores posiciones en el establecimiento: horneando pan y en el área de ensaladas.

Hoy día Esther ha terminado y es una entre las 30 graduadas del programa de entrenamiento profesional en el Southwestern College (SWC) y está lista para abrir su propia empresa: una Estancia Infantil y es cuestión de trámite para que el departamento de licencias del Condado de San Diego se la autorice.

Esther Espino agradece el día en que vendiendo productos en la Iglesia de San Judas Tadeo, una señora que tomaba el programa le habló del mismo y le regaló un folleto informativo. Luego tendría la fortuna de ser seleccionada, explicó.

Rita López es otra mujer latina que habiendo perdido su trabajo y siendo el sostén económico de la familia confía en que en su entrenamiento de 14 semanas en el Programa Familiar Microempresa en Cuidado de Niños (Microenterprise Family Childcare Program), le permitirá salir avante.

“Este es un programa magnífico que con disciplina, puntalidad te prepara para asumir los retos del mundo real, para ser empresaria”, respondido convencida esta ejemplar mujer latina.

Indicó que el apoyo de instructores profesionales en mercadeo y consultoría de negocios, hemos aprendido a plantear metas y visión».

‘Yo creo que el crecimiento personal que aquí hemos tenido es un regalo para esta comunidad, porque nos dá la capacidad de crecer y ayudar a nuestros niños”, dijo Rita quien el año 2012 tomará una especialidad en Desarrollo Infantil apoyada por los conocimientos adquiridos en este programa.

Teresa Ramírez, otra de las participantes en el programa, dijo que había estado buscando trabajo por más de un año, y se enteró de este programa que definió como “increíble, bien estructurado, pues las educadoras te llevan paso a paso, y te orientan cómo abrir tu propio negocio”.

¿El último curso?

Pero no todas son tan buenas noticias.

La directora del programa, Cynthia Nagura, lamentó –sin embargo- que después de que han pasado 12 generaciones durante cinco años, las del 2012 podrá ser la última.

¿El motivo? que el 90 por ciento de los fondos con el que trabajan han sido asignados por el HUD, a través de 3 ‘grants’ o becas, que distribuidas del 2006 al 2011.

No obstante, este dinero ya no será aportado por HUD debido al recorte de presupuesto por parte del Congreso Federal, y aunque Southwestern College de Chula Vista ofrece sus instalaciones y recursos de infraestructura, sólo puede aportar el 10 por ciento de los recursos en promedio.

Natura indicó que se recurrir a todos los medios posibles para tratar de continuar un programa que ha sido excepcionalmente positivo para las familias latinas, e invitó a registrarse en el que probablemente sea el último, asistiendo a una reunión informativa que tendrá lugar el 20 de enero del 2012, de las 9:00 a las 11:00 a.m.

Para información llamar al (619) 216-6672 o acudir a las instalaciones del Centro de Alta Educación del SWC en 880 National City Boulevard.