Chicago, (EFE).- Los hijos de mexicanos nacidos en el área de Chicago están destinados al mismo tipo de trabajo de bajo salario de sus padres inmigrantes a menos que reciban una mejor educación, según un estudio publicado hoy por la Universidad DePaul.

Sobre la base de información del Censo 2010, el estudio indica que la mitad de los inmigrantes mexicanos que trabaja en los seis condados del área de Chicago ocupa puestos en alimentos, construcción y manufactura.

Entre los hijos nacidos en Estados Unidos de esos inmigrantes, el 40 por ciento cumple las mismas funciones, mientras que solamente 1 por ciento trabaja en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Según el estudio, realizado por el proyecto Nuevo Periodismo sobre Niños Latinos, en la última década los latinos ocuparon tres de cada cinco trabajos nuevos en el área metropolitana de Chicago.

Sin embargo, «aunque se trata de ciudadanos estadounidenses en su mayoría, su educación es mala y los ubica cerca del fondo de la jerarquía salarial», agrega.

Señala que el ingreso promedio de los hombres nacidos en México, y que trabajan en Chicago, es de 28.000 dólares anuales, mientras que sus hijos pueden llegar a ganar 47.000 dólares anuales.

El promedio salarial anual para los hombres blancos, no hispanos, alcanza los 65.000 dólares anuales, agrega.

A las mujeres de origen mexicano les va mejor en el mercado laboral, especialmente en tareas administrativas, mientras que avanzan más en la educación con tasas de menores de deserción escolar.

Igualmente, la movilidad económica entre mexicanos inmigrantes y mexicanos nacidos en Estados Unidos es muy limitada, según el informe.

DePaul escogió para el estudio a los inmigrantes de origen mexicano porque son casi el 80 por ciento de los latinos que viven en el área metropolitana de Chicago.

En general, los latinos representan el 22 por ciento de la población metropolitana con un crecimiento del 11 por ciento en la última década.

Más del 20 por ciento de los niños latinos nacidos en la región tiene 5 años y en 20 años «desempeñarán en gran papel en la economía» al reemplazar a los llamados «baby boomers» cuando se retiren, dice el informe.

John Koval, investigador de DePaul y autor del informe, dijo que si la población latina emergente crece sin una mejor educación y preparación laboral que sus padres, permanecerá atrapada en la misma red de trabajos de bajos salarios de la generación anterior.

Igualmente podría quedar fuera del mercado laboral, porque los trabajos en manufactura y otras industrias continuarán desapareciendo.

«Quienes toman las decisiones en este país y la población en general tienen que tener conciencia de que estos niños necesitan atención especial», dijo Koval.

«Provienen de comunidades donde ir a la universidad, o siquiera finalizar la secundaria, no es común. No estamos hablando de justicia social, sino de las necesidades pragmáticas del país. Estos niños tienen que ser educados y bien capacitados porque la economía los va a necesitar desesperadamente», agregó.

El informe señala que las disparidades entre los niños latinos y otros grupos comienzan a temprana edad, cuando se comprueba que solamente un tercio de ellos recibe educación preescolar comparada con dos tercios de sus pares.

En secundaria, la mayor tasa de graduación registrada por los latinos es de 59 por ciento, por debajo del 64 por ciento de los blancos y 80 por ciento de los asiáticos.

Según Koval, los problemas educativos solamente representan «una porción pequeña de lo que debe ser corregido».

«Estamos hablando de niños que crecen en comunidades marginalizadas, por lo que tenemos que cambiar la cultura de esas comunidades y esta es una tarea muy difícil», agregó.