Washington, 23 dic (EFE).- El Congreso de EE.UU. aprobó hoy una prórroga de dos meses a los recortes de impuestos a la nómina para la clase media y subsidios para dos millones de desempleados, en lo que supone una importante victoria preelectoral para el presidente Barack Obama.

La Cámara de Representantes aprobó por «consenso unánime», ante una sala prácticamente vacía, un acuerdo que extiende dos meses los recortes tributarios, ocho días antes de que vencieran y poco después de que el Senado también lo hiciera a viva voz.

Se prevé que Obama promulgue la ley hoy mismo antes de irse de vacaciones a Hawai, donde lo espera su familia desde el pasado fin de semana.

Durante una rueda de prensa, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, nombró a los cuatro senadores que negociarán junto a sus colegas en la Cámara baja una prórroga de un año para los recortes tributarios y los subsidios de desempleo a partir del mes próximo, como estipula un acuerdo bipartidista logrado la tarde del jueves.

La extensión de los recortes tributarios conforma uno de los pilares del programa económico de Obama, quien advirtió varias veces esta semana del daño que una subida de impuestos a partir de enero hubiera tenido en la recuperación económica.

«Espero que el Congreso haya tenido una buena experiencia aleccionadora, especialmente aquellos más recién llegados a este órgano legislativo. No todo lo que hacemos acá tiene que terminar en pleito; no es necesario que las cosas sucedan así», señaló Reid.

«La gente se asombra de por qué el índice de aprobación del Congreso esté tan bajo, (pero) yo no. Parece que todo lo que hemos hecho este último año ha sido una pelea dura y prolongada, y no hay razón para eso (…) espero que los nuevos entiendan que la legislación es el arte de la negociación, de la búsqueda de consenso, no de tratar de imponer asuntos que no tienen el apoyo del pueblo estadounidense», enfatizó.

La votación de hoy se produjo pese al descontento de algunos conservadores del Tea Party y después de que los republicanos de la Cámara baja, temerosos del impacto electoral de su intransigencia, cedieran finalmente a las presiones de la Casa Blanca, los demócratas y sus correligionarios en el Senado.

El asunto causó profundas divisiones entre los republicanos del Senado, que ya el sábado habían aprobado la medida, y los de la Cámara baja, que siguieron la pauta de su presidente, John Boehner, tajantemente opuesto hasta el jueves a una medida que consideraba de vigencia demasiado breve.

En concreto, la medida prorroga los recortes de impuestos a la nómina para 160 millones de estadounidenses, incluidos 25 millones de hispanos, y los subsidios de desempleo para casi dos millones de desempleados, además de que evite la suspensión del reembolso a los médicos que participan en el programa «Medicare» para ancianos y jubilados.

De no haber salido adelante el acuerdo, los impuestos a la nómina hubieran aumentado a partir del 1 de enero próximo del 4,2 % en la actualidad al 6,2 %.

Para una familia media eso hubiera significado la evaporación de sus salarios netos de cerca de ochenta dólares mensuales, o en torno a los mil dólares al año.

Dado el agrio clima político actual en Washington, no es la primera vez que tanto demócratas como republicanos se han enzarzado en temas de carácter presupuestario.

Este año, ambos partidos han tenido que negociar hasta la hora cero para, por ejemplo, evitar una moratoria de pagos de la deuda nacional o prevenir un cierre parcial de la Administración federal.

Según observadores, el enfrentamiento de los últimos días entre Boehner y Obama sólo perjudicó a los republicanos y reafirmó la percepción entre los votantes de que el Congreso no tienen voluntad política para resolver los asuntos más apremiantes del país, en particular la recuperación económica.

Si bien hay que escoger las «batallas», en esta ocasión, fueron los republicanos los que capitularon y, de cara a los comicios de 2012, cada punto cuenta.