Chicago, 28 dic (EFE).- Activistas proinmigrantes de Chicago celebran un «milagro de navidad», con la promesa de ayuda de un centro médico que se haría cargo de la atención gratuita de indocumentados sin seguro de salud, entre ellos varios que necesitan trasplantes de órganos con urgencia.

«Ha ocurrido un verdadero milagro porque esta solución no la veíamos posible por ningún lado», dijo hoy a Efe el padre José Landaverde de la iglesia anglicana Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el barrio mexicano La Villita.

El salvadoreño Landaverde, miembros de su iglesia y de otros grupos religiosos, así como integrantes del movimiento Sin Fronteras que lucha por la unión de las familias separadas por las deportaciones, realizaron una Posada de Navidad el pasado 24 en el Centro Médico Rush, del suroeste de la ciudad.

Después de caminar durante dos horas y de soportar el intenso frío del mediodía en el crudo invierno de Chicago, rezaron un rosario en la entrada del hospital para recordar la búsqueda de abrigo realizada por María y José, antes del nacimiento de Jesús.

«Muchas puertas se cerraron hasta que una se abrió finalmente», dijo Landaverde, y en este caso fue el hospital que accedió a recibirlos y les ofreció ayuda.

Según el pastor, un representante del Centro Médico se reunió con miembros de todas las iglesias presentes y les prometió atención médica para los indocumentados sin seguro, en particular los necesitados de trasplantes que solamente se hacen en el Rush.

«Jesús nació en un establo y la salvación fue su regalo al mundo. Aquellos que están gravemente enfermos son testigos del milagro ocurrido en la Posada del hospital Rush», agregó.

Landaverde dijo que por lo menos cinco familias indocumentadas podrían beneficiarse de inmediato, aunque todavía falta la firma de un acuerdo formal.

En su opinión, la promesa de ayuda del hospital presbiteriano Rush «pondrá presión en otros hospitales, que ya no podrán negar atención a indocumentados con enfermedades graves».

Entre los casos mencionados está la inmigrante Marcela Ortíz, de 37 años, quien sufre de leucemia y necesita un trasplante de médula ósea que cuesta 100.000 dólares.

Asimismo, los hermanos Elfego y Lorenzo Arroyo, de 37 y 35 años, quienes padecen una rara enfermedad hereditaria llamada amiloidosis y necesitan trasplante de hígado.

Su hermano mayor Francisco, de 39 años, fue trasplantado hace un mes y se recupera en el Rush. Es el único de los hermanos con los documentos en regla y puso ser atendido por los canales normales.

«Esta promesa de ayuda nos da esperanza a los demás para seguir luchando», dijo Lorenzo, quien está casado pero no tiene hijos.

Al hablar sobre la enfermedad que heredaron de su madre, fallecida hace 14 meses, dijo a Efe que es una bacteria muy agresiva y degenerativa que, según los médicos, no tiene cura.

«Afecta los tejidos y el sistema nervioso, pero sobre todo afecta órganos vitales y en nuestro caso solamente un trasplante de hígado puede salvarnos la vida», dijo.

La iglesia Nuestra Señora de Guadalupe ha realizado colectas en la comunidad mexicana para recaudar fondos que permiten mantener a los hermanos Arroyo, ya que no pueden trabajar.

«Muchas veces no podemos levantarnos de la cama por los dolores musculares y la debilidad», dijo Lorenzo.

Elfego y Lorenzo no reciben en estos momentos ningún tipo de tratamiento o seguimiento médico, ya que el hospital del Condado Cook que es el centro a donde acuden mayoritariamente los indocumentados sin seguro en Chicago ha recortado servicios debido a falta de presupuesto.

En la lista de inmigrantes que necesitan ayuda inmediata para recibir trasplantes también figuran Jorge Mariscal y Marco Antonio García, quienes esperan por un nuevo riñón y no tienen posibilidades de pagar los costos de entre 100.000 y 250.000 dólares.