Washington, 29 dic (EFE).- La corriente ultraconservadora Tea Party es la gran protagonista en la sombra del proceso de primarias republicanas en EEUU, aunque presume de carecer de líderes y no concurre como tal a las elecciones.

El próximo martes se celebrarán los primeros caucus (asambleas primarias) en Iowa, un estado del medio oeste tradicionalmente muy conservador y a priori representativo de la influencia que puede tener el Tea Party en la elección del candidato republicano que se medirá con el presidente Barack Obama en los comicios de noviembre de 2012.

Con una de sus estrellas, la exgobernadora de Alaska Sarah Palin, fuera de la contienda electoral, el Tea Party se ve en parte reflejado en Michelle Bachmann, congresista por Minesota, la única mujer en la pugna pero con pocas opciones de ganar en Iowa, según los sondeos.

Su conservadurismo social, un cristianismo ferviente y duras críticas contra la carga fiscal, combinados con una retórica populista en favor de un Gobierno con las menos competencias posibles, sintonizan con las bases del movimiento situado a la derecha del Partido Republicano.

También es visto con buenos ojos por el Tea Party el veterano congresista tejano Ron Paul, considerado de hecho el «padre espiritual» del movimiento por sus ideas ultraliberales.

Los ultraliberales como Paul son conservadores que defienden a ultranza las libertades individuales y un Estado con pocas competencias que no se entrometa en la vida de los ciudadanos.

El Tea Party eligió al legislador a finales de febrero en una convención en Phoenix (Arizona) como favorito para la carrera por la Casa Blanca y los últimos sondeos le dan la victoria en Iowa.

En la cola de esas encuestas figura el exsenador por Pennsylvania Rick Santorum, con un perfil también muy a tono con el Tea Party: católico a ultranza, contrario al aborto y al matrimonio homosexual a la vez que partidario de reducir los programas de asistencia social.

Los demás candidatos no están tan abiertamente alineados con el movimiento, conscientes de que eso les puede alejar de los republicanos menos conservadores, pero sí le hacen guiños constantes.

El estilo agresivo y la vinculación de los demócratas con el socialismo son las armas que usa el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich para atraer a las bases republicanas ultraconservadoras.

Otro ejemplo es el gobernador de Texas, Rick Perry, que critica la presencia de homosexuales en las Fuerzas Armadas y quiere suprimir la reforma sanitaria que aprobó el Gobierno de Obama.

Sin embargo, Perry aprobó en Texas una ley para que los hispanos reciban ayudas para acceder a la universidad aunque no hayan regularizado su situación, algo que choca con los planteamientos del Tea Party sobre inmigración, que pasan por el rechazo a una amnistía, penalizar a los ilegales y mayor control de las fronteras.

Mientras, el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney está tratando de conectar con las élites defensoras del libre mercado, según los analistas, pero muchos lo consideran demasiado «moderado».

Romney es, además, impulsor de una reforma sanitaria en Massachusetts que sus críticos comparan con la aprobada por Obama.

El llamado «Partido del Té» basa su nombre en el motín de 1773 en Boston en el que los colonos independentistas tiraron cargamentos de té al mar para protestar por los impuestos del imperio británico.

Comenzó a tomar fuerza en 2009 por iniciativa de núcleos de votantes jóvenes preocupados por la economía, defensores de un férreo control del gasto público, escasa presencia del Estado e impuestos bajos, en un contexto de crisis y de un índice de desempleo cercano al 10 %.

A eso hay que sumar la defensa a ultranza de los valores conservadores tradicionales.

Las elecciones legislativas de noviembre de 2010 ya confirmaron la influencia del Tea Party en la vida política del país, con el triunfo de sus candidatos al Senado Rand Paul (Kentucky), Marco Rubio (Florida) y Kelly Ayotte (Nueva Hampshire).

La polarización vivida en 2011 en el Congreso, que llegó a poner en riesgo en agosto un acuerdo sobre el techo de la deuda estadounidense, ha sido consecuencia en parte de una radicalización de las posturas republicanas fomentada por el Tea Party.

Michele Bachmann, el legado de Sarah Palin

Washington, 29 dic (EFE).- El éxito de la exgobernadora de Alaska Sarah Palin como icono conservador republicano creó una escuela de la que la congresista y precandidata presidencial Michelle Bachmann es una de sus más destacadas exponentes.

Si Palin hace cuatro años optaba a la Vicepresidencia de Estados Unidos con un limitado bagaje de gobierno pero una enorme seguridad en sí misma, una buena imagen ante la cámara y una gran capacidad para conectar con sus votantes, Bachmann, igual de segura de sus convicciones, va más allá y apuesta directamente por la Presidencia.

De 55 años, esta experta en Derecho Fiscal es la única mujer que se presenta a las primarias republicanas, a las que acude con una propuesta que combina un conservadurismo social muy tajante, un cristianismo ferviente y duras críticas contra la carga fiscal.

Su retórica populista en favor de un Gobierno con las menos competencias posibles la ha convertido en uno de los ídolos de la corriente derechista Tea Party, que aún intenta hacerse a la idea de que Palin, su gran abanderada, no concurrirá a los comicios en esta ocasión.

Fotogénica y apasionada en sus creencias, el Tea Party la lanzó a los primeros puestos en las encuestas el pasado verano, en los prolegómenos de la campaña republicana, para enfriar su entusiasmo pocas semanas más tarde, en beneficio de otro decidido conservador, el gobernador de Texas Rick Perry, quien a su vez debió dejar la posición de favorito a Herman Cain y después a Newt Gingrich.

Desde entonces, Bachmann ha languidecido en las encuestas, sin superar el mágico umbral del 10 por ciento, si bien en las últimas semanas la manifiesta pasión que ha puesto en sus comparecencias en los debates republicanos le han granjeado nuevas simpatías, principalmente entre las mujeres, y podría dar una sorpresa de última hora.

La congresista, que saltó a la fama por sus encendidas críticas a los demócratas en entrevistas de televisión durante la campaña electoral de 2008, nació en la ciudad de Waterloo, en Iowa (norte de Estados Unidos) en 1956, hija de padres de ascendencia noruega y orientación política demócrata.

Tras el divorcio de sus padres, se trasladó con su madre y hermanos a Minesota, donde a los 16 años redescubrió el cristianismo.

Tras graduarse en Derecho en Oklahoma, en 1978 se casó con Marcus Bachmann, un terapeuta al que conoció en la Universidad y con quien ha tenido cinco hijos: Lucas, Harrison, Elisa, Caroline y Sophia.

Se especializó en Derecho Fiscal en la Universidad de William and Mary, en Virginia, y trabajó para el Fisco de Estados Unidos, el IRS, entre 1988 y 1993, cuando tras tener a su cuarto hijo abandonó la vida laboral para dedicarse a su familia a tiempo completo.

Además de sus hijos biológicos, los Bachmann han sido a lo largo de los años «padres de acogida» de otras 23 adolescentes a la espera de un hogar definitivo, algo que la congresista menciona con frecuencia en sus mítines de campaña.

Inicialmente demócrata, su oposición al aborto y su decepción con la política económica de Jimmy Carter la llevaron al otro lado de la barrera política y 1980 la encontró colaborando en la campaña de Ronald Reagan.

No entró en política seriamente hasta finales de los noventa, cuando se presentó -y perdió- como republicana a unas elecciones a la Junta Escolar de su distrito.

Pese a ello, en 2000 ganó un escaño al Senado de Minesota, que mantendría hasta su triunfo electoral en el Congreso estadounidense en los comicios de 2006.

Como congresista se ha caracterizado por un apoyo incondicional al ala más conservadora del Partido Republicano y una crítica incansable contra el presidente Barack Obama.

En sus discursos ha cometido errores como asegurar que los fundadores de Estados Unidos lucharon contra la esclavitud, cuando la mayoría de ellos tenía esclavos, o que el estado de Nuevo Hampshire fue la cuna de la independencia del país.

Pero en los últimos tiempos se ha mostrado mucho más segura en sus exposiciones, más clara en sus planteamientos y más rápida y contundente en sus respuestas.

Quizá no gane en estas primarias, un desafío que hoy por hoy tiene difícil. Pero está claro que a Michelle Bachmann le queda mucha carrera política por delante.

Ron Paul, un ultraliberal antibelicista que inspiró al Tea Party

Washington, 29 dic (EFE).- El congresista Ron Paul, aspirante a la candidatura presidencial republicana en EEUU y al que muchos consideran el «padre espiritual» del movimiento derechista Tea Party, es ante todo un ultraliberal convencido y un antibelicista.

Paul, de 76 años y médico de formación, es un purista constitucional, partidario de reducir al mínimo el tamaño del Gobierno y de una política exterior no expansionista, así como de volver al patrón oro, de abolir los impuestos sobre la renta y de la libertad de mercado.

En 1988 aspiró a la Presidencia por el Partido Libertario y en 2008 intentó infructuosamente lograr la candidatura republicana. Inamovible en sus ideas, incluso en tiempos de cambio, predicó casi en el desierto hasta que algunos de sus planteamientos comenzaron a ser adoptados por el Tea Party.

Por ello, muchos ven en él al padre espiritual del movimiento, que de hecho lo eligió a finales de febrero, en una convención celebrada en Phoenix (Arizona), como favorito para la carrera por la Casa Blanca.

El Tea Party aboga por la mínima intervención estatal y por la austeridad fiscal, en sintonía con los ultraliberales que defienden a ultranza las libertades individuales y un Estado con pocas competencias que no se entrometa en la vida de los ciudadanos.

Paul es también un declarado antibelicista que votó en el Congreso en contra de la guerra de Irak, y advierte ahora de que una eventual intervención militar en Irán para frenar su programa nuclear sería todo menos beneficiosa para EEUU, en parte por el abultado déficit que arrastra el país.

Es conocida, además, su propuesta de suprimir la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos), a la que tacha de «deshonesta, inmoral e inconstitucional».

En política migratoria rechaza una amnistía, defiende aumentar el control de las fronteras y aboga por eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento.

Ronald (Ron) Ernest Paul nació el 20 de agosto de 1935 en Pittsburgh, en el estado de Pensilvania.

Es licenciado en Medicina por la Universidad de Duke y se casó en 1957 con Carol Wells, con quien tiene cinco hijos y 18 nietos.

Uno de sus hijos, Rand, pertenece al Tea Party y es senador por Kentucky desde 2010.

En los 60 fue cirujano de vuelo en la Fuerza Aérea y a finales de esa década se mudó a Texas, donde hizo sus prácticas como especialista en obstetricia y ginecología, siempre bajo el manto de su oposición al aborto.

Aún hoy vive en Texas y es en ese estado donde ha desarrollado su carrera política que comenzó en 1976 cuando fue elegido por primera vez para ocupar un escaño en la Cámara de Representantes.

En 1977 perdió el escaño, pero un año después lo volvió a ganar y lo mantuvo hasta 1984 cuando, tras fracasar en un intento de entrar en el Senado, decidió retomar la medicina.

En 1996 fue elegido nuevamente congresista por Texas en la Cámara de Representantes, donde sigue actualmente.

Este «campeón de la Constitución», como lo define la página web de su campaña, nunca vota a favor de un proyecto de ley en la Cámara Baja a menos que esté «expresamente autorizado» por la Carta Magna.

Autor de varios libros, entre ellos «A Foreign Policy of Freedom: Peace, Commerce and Honest Friendship» (Una Política Exterior de Libertad: Paz, Comercio y Amistad Verdadera, 2007), «The Revolution: A Manifesto» (La Revolución: Un Manifiesto, 2008) y «End the Fed» (Acabar con la Fed -Reserva Federal-, 2009), Paul ha ido ganando fuerza en los sondeos de las últimas semanas.

En los «caucus» de Iowa, que abren el 3 de enero un largo proceso de primarias republicanas, Paul peleará por la victoria con el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich y el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, según las encuestas más recientes.

No obstante, le puede pasar factura la polémica de los últimos días por unos viejos boletines informativos cargados de prejuicios contra negros, judíos y homosexuales, y escritos supuestamente por él en los años 80 y 90.

Aunque Paul niega haber escrito algunos de los comentarios y dice que otros han sido sacados de contexto, sus adversarios, especialmente Gingrich, han pedido que se explique y aclare sus posturas.

También juega en su contra el que, como apuntan algunos analistas, Estados Unidos no está preparado para un presidente con ideas tan radicales como las suyas.