Washington, 28 dic (EFE).- Casi el 60 por ciento de los hispanos en Estados Unidos desaprueba la política del presidente Barack Obama con respecto a las deportaciones de indocumentados, mientras que la mayoría considera que durante su mandato las expulsiones han aumentado.

Así se desprende de un estudio del Centro de Estudios Hispanos Pew publicado hoy, en el que se asegura que el 59 por ciento de los latinos considera que la administración Obama no está manejando con acierto el asunto de las deportaciones de inmigrantes.

Durante el mandato de Obama el número de deportados ha aumentado a una media anual de 400.000 personas, un 30 por ciento más que la media durante la presidencia de George W. Bush entre 2004 y 2008, según datos del Departamento de Seguridad Nacional.

El centro Pew atribuye este incremento en parte al aumento de las deportaciones de personas condenadas por delitos, que han aumentado de las 105.000 en 2008 a 169.000 de 2010.

Tan solo el 27 por ciento de los hispanos cree que Obama está manejando con acierto la medidas de expulsión de inmigrantes, pese a que las detenciones de personas que cruzan ilegalmente la frontera han caído más de un 70 por ciento entre 2005 y 2011.

Los hispanos engrosaron el 97 por ciento de las deportaciones desde Estados Unidos en 2010 y, según las estimaciones del centro de estudios Pew, el 81 por ciento de los 11,2 millones de inmigrantes sin papeles que residen en el país son de origen hispano.

La comunidad, la minoría de más rápido crecimiento en EE.UU., se muestra cada vez más frustrada con la administración Obama, que recibió fuertes apoyos por parte de los latinos en las elecciones de 2008.

El 41 por ciento de los encuestados cree que la llegada de Obama a la Casa Blanca ha servido para aumentar la expulsión de hispanos, frente al 36 por ciento que considera que apenas existen diferencias con la política de Bush en el mandato anterior.

No obstante, este desencanto con el presidente del «cambio» y del «sí, podemos» no se refleja en la intención de voto hispana, ya que un 68 por ciento de los que podrán votar en las elecciones de 2012 se inclina por Obama en un hipotético enfrentamiento con Mitt Romney, uno de los favoritos en las primarias republicanas.

Los encuestadores preguntaron a 1.220 latinos elegidos aleatoriamente en todo el territorio estadounidense desde principios de noviembre a primeros de diciembre, de los cuales 557 estaban registrados para votar.

Este primer mandato de Obama ha pasado factura en su popularidad y a su partido, ya que en 2011 un 45 por ciento de los votantes hispanos considera que los demócratas representan mejor los intereses de su colectivo, por debajo del 55 por ciento de 2008.

El 56 por ciento de los hispanos estadounidenses se muestra desencantado con la marcha del país, frente al 38 por ciento que se muestra de acuerdo con las políticas del gobierno de Obama, que está lidiando con una persistente crisis económica y con el problema del desempleo.

Pese a la pérdida de confianza en la administración Obama entre los hispanos, su apoyo es mucho mayor que entre el resto de la población, que en un 78 por ciento se opone al rumbo que da la Casa Blanca al país, según otra encuesta del centro Pew realizada el pasado noviembre.

Donde no hay apenas diferencias es en el apoyo casi unánime (91 por ciento de los encuestados) a la ley pendiente de aprobación para legalizar a jóvenes inmigrantes que llevan muchos años en el país y que desean ir a la universidad o servir en el Ejército, conocida como Dream Act.

Además, el 42 por ciento de todos los hispanos estadounidenses cree que el camino para solucionar el problema de la inmigración ilegal es aclarar el camino hacia la ciudadanía, lo que contrasta con el 24 por ciento de los estadounidenses que a nivel nacional apoyan esta solución.

El gran número de deportaciones sigue siendo para los hispanos el tema que más critican de la legislatura de Obama, en parte debido a que una cuarta parte de los latinos en EE.UU. tienen un conocido que ha sido expulsado o detenido por carecer de papeles.

Cerca de tres cuartas partes de los extranjeros expulsados de EE.UU. en 2010 fueron mexicanos, seguidos de guatemaltecos (8 por ciento), hondureños (6 por ciento) y salvadoreños (5 por ciento).