San Diego (California), 30 dic (EFE).- La doctora Elizabeth G. Jones ha ayudado a través del Hospital Infantil de las Californias, que cofundó en 1994, a miles de niños a ambos lados de la frontera, ofreciendo servicios médicos accesibles y programas de prevención.

Localizado a media milla de la frontera en Baja California, cerca de la garita de Otay, el hospital ha brindado cuidado para niños de bajos recursos procedentes de EE.UU. y México desde su fundación.

Jones, nacida en Canadá, dijo a Efe que comenzó su trabajo en México hace 35 años, luego de que en una clase de español en la Universidad de San Diego una monja le exhortara a hacer voluntariado al sur de la frontera.

«Nunca he sabido cómo decirle no a una monja. Le dije que mi español no era lo suficientemente bueno, y ella dijo que me preocupara por la nutrición y que el español vendría solo», dijo entre risas.

Jones, cuya especialidad es nutrición, aseguró que en esta región «la vida es difícil para familias, particularmente aquellas de madres solteras. Muchos niños no tienen acceso al cuidado médico, y necesitan una oportunidad para convertirse en miembros completos de la sociedad».

Debido a que el cuidado básico de salud en Tijuana se da principalmente en clínicas de vecindario, según la doctora, el hospital se especializa en procedimientos más delicados como cirugías para corregir el labio leporino, el estrabismo, o los problemas del oído.

El nuevo Centro de Cirugía Ambulatoria y Subespecialidades Pediátricas del hospital, cuya inauguración está prevista para mediados de 2012, brindará cuidado de emergencia, con quirófanos adicionales y hospitalización de corto plazo, explicó a Efe Mario Medina de la Torre, director de desarrollo institucional de la Fundación Para los Niños de California, que administra el hospital.

Jones explicó que el hospital cobra cuotas «consideradas como la mitad de lo que cobrarían centros médicos del centro de Tijuana» y que en caso de familias que no pueden pagarlas, las trabajadoras sociales determinan la cantidad justa, que puede ser cero, 25 o 50 por ciento de las tarifas normales.

Entre sus programas más destacados se encuentran el entrenamiento que brindan a huérfanos en siete orfanatos en los que los menores de mayor edad reciben capacitación a fin de que enseñen a sus compañeros más chicos habilidades en nutrición, cuidado dental y actividades colectivas.

«Es una experiencia transformadora, aumenta su autoestima pues son modelos para los niños más chicos y ven que si se mantienen en la escuela hay una variedad de empleos, desde limpieza hasta enfermeras y doctores, a los que podrían acceder», dijo Jones.

Actualmente el hospital sirve a cerca de 25.000 personas cada año, aunque tienen metas de duplicar esta cantidad, de acuerdo con Medina de la Torre, quien agregó que cuentan con cerca de 200 especialistas pediátricos altamente calificados, en muchos casos trabajando como voluntarios.

Además, hay 37 personas con sueldos de tiempo completo y cuatro pediatras de planta, además de un presupuesto operativo de 1,2 millones de dólares al año.

El hospital incluye servicios dentales, de farmacia, de terapia física y rehabilitación, además de una piscina para terapias, laboratorio, departamento de radiología, y hasta un centro de educación.

Hasta la fecha, el hospital ha brindado más de 200.000 horas de educación en cuestiones de salud, y 7.368 cirugías pediátricas a costos accesibles.

Jones destacó que el trabajo del hospital también incluye programas sobre cuidado preventivo y promoción de la salud.

A través de la fundación, Alejandro Rivera recibió una operación sin costo cuando tenía 17 años, que le permitió estirar sus tendones y alargar las piernas para remediar un problema congénito, la cual fue efectuada en el Hospital Infantil de San Diego, y luego recibió terapias en el hospital de Tijuana.

Rivera, quien ahora tiene 31 años, dijo a Efe que el hospital fomenta la solidaridad social, pues aunque él no contribuyó económicamente para los gastos de su tratamiento sí se ha mantenido activo como voluntario, en las campañas de recaudación de fondos y creando conciencia a ambos lados de la frontera.

El Hospital Infantil de las Californias ha brindado cuidado a niños de bajos recursos procedentes de EE.UU. y México desde 1994. EFE/Archivo