Chicago, 2 ene (EFE).- El inmigrante indocumentado que sufrió parálisis total en un accidente de trabajo y que fue trasladado en 2010 contra su voluntad a México por no poder pagar un hospital de Illinois falleció el domingo, confirmaron hoy a Efe activistas.

Quelino Ojeda Jiménez, 24 años, murió a las 2 a.m. en el Hospital General de Juchitan de Zaragoza en Oaxaca, México, dijo a Efe Jesús Vargas, un activista por los derechos de los inmigrantes en Chicago.

Según informó su tía María Salome, el deceso del mexicano se produjo a consecuencia de un paro cardiaco.

Agregó que el joven ya había sufrido tres paros cardiacos desde su traslado hace 15 días del Hospital María Lombardo al de Juchitan.

El día de ayer se celebró en Chicago una misa por el inmigrante en la iglesia episcopal Nuestra Señora de las Américas en el barrio de Logan Square, al norte de la ciudad.

«Pedimos por el eterno descanso de Quelino Ojeda Jiménez», dijo Vargas sobre el servicio religioso al que asistieron activistas y el cónsul de México en la ciudad, Joaquín Pastrana.

Hoy varios representantes de grupos proinmigrantes buscaban comunicarse con los parientes de Ojeda Jiménez en Oaxaca, México, para informarse de los servicios fúnebres y poder ayudar a la familia del mexicano desde Chicago.

El joven se accidentó en agosto de 2010 mientras trabajaba en la remodelación de una casa por encargo de una empresa constructora con sede en la ciudad de Atlanta y quedó paralizado al caer de una escalera y fracturarse el cuello.

Fue trasladado a la sala de emergencia del hospital Advocate Christ Medical Center de Oak Lawn, un barrio cercano a Chicago, donde quedó internado.

Al no poder pagar los gastos de atención médica el hospital comenzó a gestionar el traslado del paciente a México.

De acuerdo con el consulado mexicano en Chicago, Jiménez Ojeda pudo comunicar su negativa a regresar a México porque no quería ser un peso para su familia. Mientras que su madre y otros familiares en Oaxaca preferían que se recuperara en Oak Lawn porque el hospital de la ciudad mexicana no estaba en condiciones de atenderlo.

Sin embargo, el 22 de diciembre de 2010, el hospital Advocate Christ decidió el traslado desoyendo la voluntad del paciente y su familia y sin avisar al consulado.

«Todos sus derechos fueron pisoteados», dijo Carlos Arango, miembro del Frente Unido de Inmigrantes de Chicago y quien opina que los gobiernos de EE.UU. y México deben establecer normas humanitarias para enfrentar casos similares.EFE