Washington, 5 ene (EFE).- La oposición del aspirante presidencial republicano Mitt Romney al «Dream Act» para legalizar a estudiantes indocumentados aumentó hoy el rechazo entre activistas de la comunidad latina y advertencias sobre su impacto en las urnas en noviembre próximo.

Romney, que se perfila como el favorito de los seis candidatos republicanos en liza para conseguir la nominación presidencial de su partido, defendió el miércoles su promesa de vetar la iniciativa -a la que calificó de «limosna»- si gana en noviembre y el Congreso la aprueba.

El «Dream Act», que podría beneficiar a hasta 2,1 millones de jóvenes, permitiría la legalización de estudiantes indocumentados que entraron a EEUU antes de los 16 años, y completan al menos dos años de universidad o se inscriben en las Fuerzas Armadas, entre otros requisitos.

Durante una conferencia telefónica organizada por «America’s Voice», activistas pro-reforma advirtieron de que Romney y los demás republicanos que para congraciarse con la base conservadora de su partido continúan vilipendiando a los inmigrantes lo pagarán en las urnas en noviembre próximo.

«Convertir en chivos expiatorios a los inmigrantes es una apuesta política que lleva a la derrota… los políticos que no escuchan y no les importa van a ver cómo pierden elección tras elección, tan simple como eso», dijo Eliseo Medina, tesorero del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio (SEIU, en inglés).

«Romney y su partido republicano no le están hablando a los latinos. Sólo hablan de ellos para sumar puntos políticos», afirmó.

Medina recordó que el voto hispano ha aumentado en número e importancia en los últimos años. En 2004, el número de votantes hispanos totalizó 7,5 millones, cifra que subió a diez millones en 2008.

Se prevé que en el ciclo electoral de 2012 el voto hispano ronde el 11% del electorado y será clave en estados como California, Nevada, Arizona, Colorado y Florida.

En 2008, Romney perdió las primarias en Florida frente a su otrora rival John McCain «porque se situó en el lado equivocado» del asunto migratorio, señaló Medina.

Las declaraciones de Romney «son algo que para muchos de nosotros resultan indignantes e hirientes, y nos enfadan», dijo Frank Sharry, director ejecutivo de «America’s Voice».

Por su parte, Lorella Praeli, activista de la red nacional «Juntos Soñamos», que promueve el «Dream Act», dijo que muchos jóvenes como ella están «indignados» con la retórica anti-inmigrante de los republicanos porque «nadie está pidiendo limosnas».

«Esta legislación sigue siendo una prioridad para nuestra comunidad», dijo.

La noche del miércoles, una extensa coalición de grupos que abogan por el «Dream Act» divulgó una carta abierta a Romney, en la que criticaron sus cambiantes posturas en torno a la reforma migratoria, primero a favor en 2005 y 2007, y después en contra en 2008 hasta la fecha de hoy.

En la misiva, le pidieron que rectifique su posición y reconozca el impacto positivo del «Dream Act» en la recuperación económica del país.

Según Matt Barreto, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Washington y analista de la encuestadora Latino Decisions, «encuestas tras encuestas señalan que una clara mayoría del público estadounidense, y más del 80% de los votantes latinos, apoyan la aprobación» del «Dream Act».

Aunque la reforma migratoria no es el asunto más apremiante de los hispanos, como lo es la economía, sí es una de sus prioridades debido a las repercusiones sociales y económicas de la deportación de familiares indocumentados.

La postura de Romney en contra del «Dream Act» aumenta su riesgo de alienar el apoyo de los latinos y los independientes en todo el país, sentenció Barreto.

Esa misma advertencia hizo hoy el encuestador John Zogby al divulgar un sondeo sobre las preferencias electorales entre republicanos en las primarias de Nuevo Hampshire el próximo martes.

Preguntado por Efe sobre el apoyo latino hacia Romney o el eventual candidato republicano, Zogby consideró que aunque hay cierto desencanto con el presidente Barack Obama entre los votantes hispanos, eso «no se traduce a una gran simpatía hacia el Partido Republicano».

Aunque el 40% de los hispanos son conservadores, el asunto de la inmigración «no es un asunto que les ayude a ganar a los republicanos» porque su retórica contra la inmigración ilegal «se percibe como un sentimiento anti-hispano», explicó el experto. EFE