Denver, (EFE).- La activa participación política de los católicos a nivel local y nacional debería facilitar la implementación de una reforma migratoria «humanitaria», afirmó Kevin Appleby, director de políticas migratorias de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB), reunida hoy en Salt Lake City.

«La USCCB no respalda ningún acuerdo migratorio estatal, aunque las diócesis y las conferencias estatales de obispos católicos lo han hecho. A la vez, creemos que esos acuerdos son herramientas útiles para defender los derechos de los inmigrantes y para cambiar las características del debate migratorio», dijo Appleby a Efe.

Appleby es uno de los 300 líderes católicos, incluidos los obispos de todo el país, reunidos durante tres días en Salt Lake City con la meta de examinar leyes estatales, como las de Arizona y Alabama, que se enfocan en el estricto cumplimiento de las leyes migratorias.

A la vez, también se analizarán las consecuencias de la colaboración entre fuerzas del orden estatales y federales, por ejemplo en el marco del programa Comunidades Seguras (de verificación de antecedentes criminales de extranjeros) y el impacto que ese tipo de colaboración en las comunidades inmigrantes.

«Dado que el Congreso no ha podido reparar nuestro quebrantado sistema migratorio, el frente del debate migratorio se ha desplazado a los estados y a las comunidades locales. Reconociendo que la solución debe provenir del nivel federal, la conferencia provee a los participantes los conocimientos y habilidades para responder a nivel local», indicó Appleby.

Ente los participantes figuran proveedores de servicios legales, dirigentes de grupos proinmigrantes y personal administrativo de varias parroquias.

Este miércoles, en el inicio de la conferencia, el orador central fue el obispo John C. Wester, de Salt Lake City, quien habló de las políticas públicas desde el punto de vista católico y su conexión con los llamados «acuerdos migratorios», como los firmados en Utah, en Iowa, y otros estados para tratar de moderar el tono del debate.

Según Wester, una de las razones por la que la USCCB decidió reunirse en Utah es porque dirigentes de este estado emitieron a finales del 2010 un documento en el que propusieron cinco principios para el debate migratorio local, entre ellos la unidad familiar, los aportes de los inmigrantes a la economía y el respeto a las leyes.

Wester puntualizó que ese documento contó con el respaldo de políticos, empresarios y religiosos, demostrando que por medio del diálogo se puede llegar a este tipo de acuerdos, aunque los documentos finales serán distintos en cada estado.

Para el obispo, el tema central del debate migratorio no es un «concepto político abstracto», sino «seres humanos reales que están sufriendo».

Y en el caso específico de la Iglesia Católica en Utah, señaló Wester, el 80 por ciento de los miembros de las congregaciones son inmigrantes hispanos.

La conferencia incluye un primer panel sobre cuatro temas: leyes relacionadas con el transporte y alojamiento de inmigrantes, barreras para los indocumentados que quieren casarse, separación de padres e hijos, e impacto de la situación migratoria en seminaristas y sacerdotes.

Los otros dos paneles se enfocarán en lo que está sucediendo en cada estado y en posibles estrategias para responder a ese situación. Entre los panelistas y presentadores figuran personal del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Justicia.

Wester pidió que el Congreso apruebe una reforma migratoria «comprensiva y humana».

«Un sistema de 50 leyes estatales que suplante la autoridad federal es insostenible», afirmó.

Por su parte, Appleby sostuvo que «necesitamos educar a los católicos sobre este tema (inmigración) y ayudarlos a que sean políticamente activos».