Atlanta, 13 ene (EFE).- Un nuevo tratamiento con estimulación cerebral podría mejorar la calidad de vida y ayudar a controlar los síntomas de las personas que padecen de casos avanzados del mal de Parkinson, de acuerdo con un estudio dado a conocer esta semana.

La investigación, llevada a cabo por la Universidad de Florida en conjunto con 14 centros médicos, probó la efectividad y seguridad de un dispositivo que ayuda a mejorar los síntomas a través de la estimulación cerebral profunda (DBS, por su sigla en inglés).

«Este estudio marca una evolución en cuanto a mejoría de tecnología de dispositivos de estimulación cerebral profunda», dijo hoy a Efe Michael S. Okun, principal autor del estudio y director administrativo del Centro de Medicina para los Desórdenes de Movimiento y Neuro-restauración de la Universidad de Florida.

«En mi opinión, en los próximos 5 a 10 años veremos una carrera por construir mejores aparatos para abrir los misterios de las señales neurales del cerebro», añadió.

Okun, que además es director médico de la Fundación Nacional de Parkinson, aseveró que este estudio «da validez al uso de corrientes eléctricas leves hacia ciertas estructuras específicas del cerebro a fin de mejorar la enfermedad de Parkinson en algunos pacientes con síntomas avanzados».

El dispositivo tiene el objetivo de reducir los temblores, mejorar la lentitud en el movimiento, disminuir la discapacidad motora y los movimientos involuntarios relacionados a la enfermedad y los medicamentos utilizados para tratarla.

Los investigadores encontraron que después del tratamiento, los 136 pacientes que participaron en el estudio reportaron períodos más largos de control efectivo de los síntomas.

Entre los pacientes que recibieron la estimulación, este período se extendió por 4,27 horas, comparado con 1,77 horas entre los que no recibieron estímulo, según el informe.

En el estudio únicamente participaron pacientes que han tenido la enfermedad por cinco años o más, a los que se les dio seguimiento durante los 12 meses que siguieron a la cirugía que se les practicó para implantarles el dispositivo.

El dispositivo funciona a través de unos pequeños electrodos implantados en el cerebro conectados al dispositivo que está programado para emitir una corriente eléctrica leve.

De acuerdo con la investigación, los efectos adversos más comunes registrados en comparación con otros estudios sobre DBS fueron infecciones que sufrieron cinco pacientes, Asimismo, algunos participantes también reportaron un aumento en las dificultades con la articulación de las palabras, conocido como disartria.

La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) aprobó en 2002 el uso de DBS para tratar el mal de Parkinson, que afecta a cerca de medio millón de personas anualmente en Estados Unidos, de acuerdo datos del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrames Cerebrales citados en el reporte.

La investigación fue patrocinada por la compañía que diseñó el dispositivo, St. Jude Medical Inc., y ha sido publicada esta semana en la versión en línea de The Lancet Neurology Journal.

En la investigación participaron, además de la Universidad de Florida y la Universidad de Pensilvania, centros afiliados a Baylor College of Medicine, Columbia University Medical Center, Lahey Clinic, Loma Linda University Medical Center, Medical College of Wisconsin, Mount Sinai Medical Center, entre otros.

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