Dedicarse completamente a nuestros seres queridos es satisfactorio y enriquecedor. Sin embargo, muchas veces esto no deja tiempo o energía disponible para cuidarse a uno mismo. Con el tiempo, uno tiende a olvidarse de si mismo por poner a todos y a todo como una prioridad. Esto causa estrés, malestar y puede llevar a resultados contrarios a los deseados.

Aprender a cuidarse a sí mismo es una necesidad que permite tener mejores relaciones personales y vivir una vida más plena.

Corina se ocupaba gustosamente de atender a su esposo, su hogar y su trabajo. Cuando tuvo su primer hijo se dedicó a él con toda su alma sin abandonar sus otras responsabilidades. Las labores de madre requerían cada vez más de su tiempo. Aun así, ella se ocupaba de todo y de todos… excepto de sí misma. Comía parada y de prisa, se sentía constantemente cansada y frecuentemente estaba malhumorada.

Un buen día, su esposo le dijo: “De nada sirve tener la casa impecable, la comida lista, la ropa limpia y al niño bien vestido si por cualquier cosa te enojas, gritas y todos sufrimos por esto. Deberías ocuparte un poco más de ti. ¡Te aseguro que todos vamos a estar mucho mejor!”. Corina regresó al gimnasio, comenzó a darse tiempo para ella, aprendió a pedir ayuda y recordó lo valiosa que ella era.

No se puede cuidar de los otros si uno no sabe valorarse y cuidar de sí mismo.

Ingredientes:

• 2 tazas de cuidado personal

• 1 manojo de balance

• 2 cucharadas grandes de buenas elecciones

• 1 sobre de responsabilidad

• 1 ramita de aceptación

CONDIMENTOS

Descanso, placer y diversión.

Nota : Cuando uno se valora a sí mismo disfruta más las relaciones con los demás.

MODO DE PREPARACIÓN

  1. Cuando se hace menos, se logra más. Es complicado llenarse de múltiples actividades y hacerlas a la perfección. Además del cansancio y la frustración, esto eleva el estrés personal. Aprender a balancear el tiempo y a delegar ciertas responsabilidades ayuda al bienestar personal y familiar.

  2. Es mejor ser un padre feliz que un padre perfecto. Ser un padre que sabe escuchar y disfrutar con sus hijos, que puede aceptar sus errores y sus límites es mucho más auténtico que un padre que aspira a la perfección, se estresa y causa tensión.

  3. Cuando los padres están contentos todos se benefician. Para poder cuidar bien a los demás es importante sentirse bien con uno mismo. Hay actividades que producen un bienestar inmediato, tales como el ejercicio, el descanso, la relajación y el pasar tiempo con una buena compañía.

“Uno se tiene que dar un tiempo libre y de descanso;

no por ser egoísta sino por amor a los suyos.”

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