El senador republicano de Florida, Marco Rubio, dio un discurso ante la Red de Liderazgo Hispano (HLN) como quien presagia que el próximo nominado a la presidencia lo está considerando como compañero de fórmula para la mancuerna republicana y que hay que enmendar una maltrecha relación con los votantes hispanos del país.

Rubio retó a los aspirantes republicanos presidenciales y a sus copartidarios a enfrentar el espinoso asunto de la inmigración y a “no sólo ser el partido anti inmigración ilegal sino el partido en pro de la inmigración legal” al tiempo que afirmó que “ambas partes (los dos partidos) son culpables de usar este asunto (la inmigración) para dividirnos”.

El tono conciliatorio y suavizado no era necesario para la audiencia presente en el salón de un hotel de Doral que ovacionó de pie y en su propio patio al joven y carismático senador. Estaba dirigido a otra audiencia hispana. A los que la retórica antiinmigrante traducida en acciones concretas a nivel estatal e intentonas y bloqueo de progreso a nivel federal han desplomado el apoyo hispano al Partido Republicano, algo que figuras republicanas como las que encabezan la HLN quieren cambiar este año electoral.

El discurso de Rubio ante la conferencia del grupo conservador de centro derecha fue interrumpido por Soñadores o DREAMers que se beneficiarían del proyecto de ley DREAM Act que concede una vía de legalización para jóvenes indocumentados que prosigan estudios universitarios o se enlisten en las Fuerzas Armadas.

Rubio se opone al DREAM Act en su forma actual pero tampoco ha ofrecido su propia versión de la medida.

Dos jóvenes se levantaron en medio del discurso y una de la pancartas leía: “Marco Rubio: ¿Latino or Tea Partino? refiriéndose al apoyo que el Tea Party ha dado al senador a lo largo de su carrera. Otra decía: “¿Tu partido o tu Gente?

Fue el propio Rubio quién le anunció a su audiencia que afuera había sobrevolado una avioneta con una pancarta que leía: “Hey Marco, No somos rubios! “Coincidentemente, yo tampoco”, dijo el senador quien en el discurso, como en otras oportunidades, sostuvo que cree en algún tipo de alivio para estos jóvenes, pero que los proyectos de ley sobre el tapete, es decir, el DREAM Act, no proveen la solución adecuada “porque van demasiado lejos y tampoco tienen apoyo”.

Cuando fue interrumpido, Rubio dijo que “estos jóvenes son muy valientes al estar aquí hoy….su preocupación es legítima”. Le pidió a la seguridad que los dejara en el salón. Los jóvenes fueron escoltados. Fuera del hotel, una treintena de Soñadores protestaron el discurso del senador.

Quería, dijo, que escucharan lo que tenía que decir: “No soy quien ellos creen que soy. No apoyo lo que ellos alegan que apoyo”, afirmó Rubio.

Luego intentó tocar los puntos neurálgicos con vías a demostrar empatía y a convencer de que en el Partido Republicano hay figuras razonables que quieren una solución: reconoció que el sistema migratorio está roto y es insostenible, que la gente se queda más allá del tiempo autorizado por sus visados por el temor a no poder volver; que la gente viene en busca de oportunidades para sus hijos; que si uno se pone en sus zapatos y ve que sus hijos no tienen oportunidades, uno haría lo que fuera por salir de esa situación: “Ningún muro será lo suficientemente alto; ningún océano lo suficientemente ancho”, afirmó. Y que no es realista contemplar la deportación de 11 millones de personas, pero que tampoco es posible legalizarlos a todos.

“No tengo una respuesta mágica”, afirmó Rubio, pero tampoco es honesto que otros, agregó refiriéndose a la presente administración y a los demócratas, pretendan que es posible legalizar a 11 millones de indocumentados y politicen el asunto.

Pero el discurso conciliador que ahora propone Rubio no es consistente con la oposición que ha esbozado en contra del DREAM Act y de la reforma migratoria integral. Tampoco es consistente con las posturas de los aspirantes a la nominación presidencial republicana que le sucedieron en discursos ante la HLN. Newt Gingrich repitió que hay que buscar alguna solución –sin ningún tipo de vía de legalización- para inmigrantes con décadas en el país. Mitt Romney habló de planes de trabajadores temporales que básicamente consisten en la autodeportación.

Y ahí está el detalle. Cambiar el tono del discurso a cuatro días de la primaria republicana de Florida y con la mira puesta en el voto hispano en la elección general no borra años de posturas antiinmigrantes ni la falta de compromiso y de voluntad para negociar soluciones realistas al dilema migratorio.

Las acciones concretas de Rubio y de otros republicanos hacia ese fin valdrán más que mil discursos.

Lea aquí la primera columna y un blog de la serie Voz y Voto 2012: Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America’s Voice

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