Los Ángeles, 6 feb (EFE).- El estudiante Edgar Orozco es un ejemplo de como con perseverancia y esfuerzo se puede llegar becado a instituciones de primer nivel como Harvard, a pesar de haber recibido una educación por debajo de la exigencia de ese tipo de universidades

«Cuando estudiaba tercer grado un maestro nos dijo que escribiéramos cuál era nuestro deseo más grande, unos escribieron que ser astronauta o policía, yo dibujé el edificio de la escuela Miramonte, pero en donde lleva el nombre escribí Harvard», dijo a Efe Orozco, ganador de la prestigiosa beca de los docentes de Harvard para estudiar ingeniería mecánica.

«Puse Harvard porque pensé que es lo más grande a lo que yo podía aspirar, por eso cuando me llegó la carta en la que me dijeron el año pasado que me habían aceptado en la escuela de ingeniería no lo podía creer», añadió.

La beca de los docentes de Harvard está dotada con 56.000 dólares anuales para cubrir la matrícula, vivienda, alimentación y seguro médico.

Nacido el 5 de mayo de 1993 en Los Ángeles, Edgar José Orozco es hijo de inmigrantes mexicanos que del pueblo de El Platanar, en el estado Jalisco, emigraron a EE.UU. a principios de la década de los ochenta.

Orozco estudió la primaria en la escuela Miramonte del sur de Los Ángeles, luego en la escuela media Thomas Alba Edison y terminó la secundaria en la Theodore Roosevelt del este de Los Ángeles.

«Me di cuenta que yo podía buscar una beca en Harvard por medio de Juan Hernández-Campos, quien ya está por terminar la carrera de ingeniería becado en Harvard y es miembro de la organización para actividades extracurriculares ‘LA All-Stars’», recordó Orozco.

Hernández-Campos «me dijo que, además de buenas notas, en universidades como Harvard toman en cuenta las actividades fuera de la escuela o tareas de servicio comunitario», por eso el joven participó del programa LA All-Stars.

«LA All-Stars provee un ambiente seguro al cual vienen los estudiantes después de la escuela para participar de una hora de tutoría de enriquecimiento personal en la que los motivamos a que no abandonen la escuela, que estudien en universidades y el resultado es que elevan el rendimiento académico», dijo por su parte a Efe Shannon Mayock, portavoz del programa.

«En los vecindarios de bajos recursos los padres no tienen tiempo, ni dinero para inscribir a sus hijos en programas de liderazgo, artes visuales y actuación, danza, deportes que es lo que servimos», agregó Mayock.

Orozco inició sus estudios en otoño pasado en Massachusetts y cuando termine ya tiene en mente continuar con una maestría en la universidad de Stanford, en California, o en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

«En Harvard siento que el sistema de escuelas públicas de donde yo vengo no nos prepara para las exigencias de estas universidades de grandes ligas académicas», indicó Orozco.

«Yo vengo con desventaja, por eso tengo que estudiar durísimo para sacar buenas notas, y la diferencia con mis compañeros que vienen de escuelas privadas es que a ellos sí los han preparado para responder bien ante todo lo que aquí exigen», comentó.

Ante esta realidad el joven estudiante ha decidido que al terminar sus estudios se va a dedicar a luchar por promover una reforma en el sistema de educación en Estados Unidos para que las escuelas públicas preparen bien a los estudiantes para rendir en las mejores universidades de EE.UU. y del mundo.

«Una de las enseñanzas que yo aprendí en las asesorías y tareas extracurriculares de ‘LA All-Stars’ es como seguir adelante en la escuela aunque tenga problemas», explicó Orozco.

«Tengo que investigar bastante para entender lo que no me enseñaron en la escuela, pero esa no es razón para tirar la toalla, simplemente acepto el reto de seguir estudiando más y ahí voy avanzando sin detenerme», finalizó.

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