El partido del XLVI Super Bowl ya forma parte de la historia y dejó a los Giants de Nueva York como una nueva dinastía en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), con una serie de nuevas marcas y el triunfo por 21-17 ante los Patriots de Nueva Inglaterra.

Los Giants pisaron el emparrillado del “Lucas Oil Stadium”, de Indianápolis (Indiana), con el objetivo de conseguir su cuarto título de campeones del Super Bowl -segundo en cuatro años- y eso fue lo que lograron por méritos propios y por los graves errores que cometieron los Patriots en los momentos decisivos.

El duelo, de revancha del Super Bowl XLII, cuando los Giants vencieron también con suspense y drama por 17-14 a los Patriots, fue el primero que se juego y tuvo de protagonistas a los dos mariscales de equipo previamente nombrados Jugador Más Valioso (MVP) de un partido por el título Vince Lombardi.

Eli Manning, de los Giants, lanzó para 255 yardas y dos anotaciones, incluyendo el del triunfo de 13 yardas a Plaxico Burress en el XLII Super Bowl para ganar ese título.

Brady se quedó a mitad del camino

Mientras que Tom Brady, quarterback de los Patriots, recibió el nombramiento en las ediciones XXXVI y XXXVIII, pero se volvió a quedar a las puertas de su tercer premio y el cuarto título de Super Bowl, que Manning lo hizo para 4,933 y sumaron 10,168 yardas entre los dos enemigos con mejor marca en temporada regular.

Los dos largos pases incompletos del mariscal de campo Tom Brady en los últimos minutos y múltiples oportunidades desperdiciadas a lo largo del partido le costaron a los Patriots la perdida de otro título de Super Bowl, el cuarto en su historia.

Fue también uno de los partidos más frustrante por la manera como perdieron (los Patriotas), con demasiados errores, que irónicamente nunca cometen al ser un equipo muy disciplinado.

Brady, que estableció nuevo récord en un partido de Super Bowl al completar 16 pases consecutivos, superó a los 13 de Joe Montana, fue el que mejor definió lo que había sucedido dentro del su equipo cuando dijo que todos dentro del vestuario pensaban que podían haber hecho un poco mejor las cosas.

Mientras, en lo que ambos equipos estuvieron de acuerdo fue en considerar el pase de Manning de 38 yardas y la captura que hizo el receptor abierto Mario Manningham en la recta final del partido como las dos acciones que le cambiaron el rumbo y la historia al XLVI Super Bowl.(EFE).