Por Jason Alderman

En ocasiones, resulta bastante difícil llevar un registro de las finanzas personales. Pero como muchos hemos aprendido, la vida se vuelve aún más complicada cuando nuestros padres acuden a nosotros en busca de ayuda con respecto a sus cuestiones financieras – o lo que es peor, cuando no piden ayuda y realmente deberían hacerlo.

Muchas personas son sumamente independientes y detestan tener que entregar el control de cada aspecto de sus vidas, especialmente en las cuestiones relacionadas con las finanzas personales. Algunas personas desconfían abiertamente cuando alguien intenta intervenir, aunque se trate de sus propios hijos.

Pero no se rinda. Trate de interiorizarse acerca de los asuntos financieros, médicos y legales de sus padres mientras su salud y finanzas son saludables; de esto modo, podrá identificar cualquier señal de alerta cuando algo ande mal.

Algunos indicadores de que sus padres podrían necesitar ayuda:

•Facturas impagas, notificaciones de pagos atrasados y avisos de corte de servicios públicos.

•Llamadas o cartas de acreedores o agencias de cobros.

•Tener que elegir entre reponer medicamentos o comprar alimentos, pagar servicios públicos u otras necesidades.

•Las suscripciones a revistas y premios baratos de dudosa procedencia pueden ser señales de que están siendo víctimas de ventas telefónicas o estafas para “hacerse rico rápidamente”.

•Hacer mejoras en el hogar aparentemente innecesarias; o por el contrario, no hacerlas, serían señales de que no pueden pagar las reparaciones necesarias.

•Gastos excesivos inusuales en concepto de vacaciones, autos nuevos, etc.

Si, al principio, sus padres son reacios a compartir la información financiera y legal, dígales que usted está planificando sus propias finanzas (elaborando un presupuesto, redactando un testamento, previendo ahorros para la jubilación, etc.) y que desea que lo aconsejen. Esto servirá para comenzar a conversar de manera natural acerca de los planes de ellos. También puede involucrar a un tercero imparcial, como ser un abogado, un asesor financiero, un trabajador social o un amigo de confianza para mediar en la conversación.

Ofrézcase para ayudar a sus padres a organizar las finanzas. Ordene y actualice periódicamente archivos que contengan:

•Detalles de las principales posesiones y documentos pertinentes (como ser escrituras de propiedades, matriculación de vehículos, joyas, etc.).

•Deudas pendientes y periódicas (hipoteca, préstamo para vehículo, facturas médicas, servicios públicos, etc.).

•Todas las fuentes de ingreso, inclusive las cuentas de Seguro Social, jubilación, 401(k), IRA, inversión y ahorros.

•Cuentas bancarias, tarjetas de crédito, artículos depositados en cajas de seguridad y pólizas de seguros, inclusive datos de contraseñas, representantes y beneficiarios.

•Testamentos, fideicomisos, poderes, poder para atención médica, planes funerales y otros documentos que indiquen cómo desean que se manejen sus asuntos.

•Información de contacto de su abogado, contador, agente de comercio, asesor financiero, agente de seguros y otros asesores.

Algunos consejos más:

•Ayude a sus padres a elaborar un presupuesto detallado para que lleven siempre un registro de cuánto dinero entra y sale. Hay herramientas gratuitas para elaborar presupuestos disponibles en www.mymoney.gov, la Fundación Nacional para el Asesoramiento Crediticio (www.nfcc.org), www.mint.com, y Practical Money Skills for Life, un programa gratuito de administración financiera personal de Visa Inc. (www.practicalmoneyskills.com/budgeting).

•Si los está ayudando a pagar o gestionar sus facturas, solicite que también le envíen copias de los estados de cuenta, para poder identificar cualquier actividad errónea.

•Programe pagos automáticos de facturas para servicios públicos y otras facturas mensuales a fines de evitar cargos por pago atrasado. Asegúrese de que la cuenta siempre tenga fondos suficientes.

•Muchos jubilados deben presentar declaraciones trimestrales, una tarea desalentadora para cualquiera. Ofrézcase para ayudarlos con el papeleo; o si sus padres tienen un contador o especialista en impuestos, solicite que esté presente en la próxima reunión.

No dude en preguntar si sus padres necesitan ayuda para administrar sus finanzas. Posiblemente, dentro de 30 años, usted les agradezca a sus hijos el ofrecimiento.


Jason Alderman dirige los programas de educación

financiera de Visa.

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