San Diego (California), (EFE).- El programa «Mentores Latinos de América», que se implementa en escuelas de San Diego, Los Ángeles y Sacramento, crea relaciones entre profesionales hispanos y estudiantes de secundaria para orientarlos en su futuro laboral.

Rolando Moreno, un exentrenador de fútbol en la Universidad de California San Diego (UCSD) y exalumno de la Secundaria de Escondido, creó el grupo en 1997 que hoy día reúne a cerca de 50 profesionales, entre ellos médicos y líderes exitosos en el mundo de los negocios, para que interactúen con estudiantes en las escuelas.

Moreno, quien tiene una firma que ofrece servicios legales, dijo que la necesidad de este programa se hizo evidente cuando se dio cuenta de que pese a sus méritos los estudiantes tenían problemas para encontrar trabajos.

«Me di cuenta de que necesitaban habilidades para establecer conexiones, y si esto pasaba con estudiantes miembros de grupos mayoritarios, pensé que los estudiantes hispanos tendrían incluso más problemas», añadió.

Moreno sostuvo que trabajaron con estudiantes universitarios por cerca de siete años antes de ir a las secundarias en 2002, donde también han establecido alianzas con profesores de los planteles.

En 1992 Moreno comenzó a ofrecer charlas sobre habilidades sociales a estudiantes de UCSD, pero cuando éstos le dijeron que esos conocimientos hubiesen sido incluso más valiosos si los hubiesen recibido en la secundaria, junto con otros cinco empresarios decidió fundar el grupo para ayudar a los hispanos.

«Los estudiantes de hoy en día tienen más conexiones con medios, pero todavía preguntan cosas sobre cuántos años son necesarios para graduarse, como es la vida en una universidad, sobre cómo adaptarse a ese tipo de vida, pues entre los latinos las mujeres por ejemplo no acostumbran salir del contexto paterno o los padres no quieren que se vayan muy lejos de su casa», señaló.

En diciembre pasado tenían 30 secundarias, que cambian cada año, pues no hay bastantes profesionales que pueden ir a las escuelas.

«Esa es nuestra mayor limitación, el encontrar profesionales que estamos seguros que van a poder dar buena información», indicó.

«Los mentores latinos se reúnen con los estudiantes desde una vez por semana hasta una vez por mes ya sea uno a uno o en el salón de clases, y frecuentemente se mantienen en contacto con ellos una vez que han ingresado a la universidad», explicó.

Debido a que los estudiantes hispanos suelen carecer de modelos a seguir, dijo Moreno, la presencia de profesionales exitosos en sus campos permite romper con estereotipos, especialmente en el caso de planteles que tienen una población hispana pequeña.

«El trabajo de los mentores varía de acuerdo con el área, en Los Ángeles las escuelas piden que vayan una vez por semana en un área designada por la escuela para protección de los alumnos», señaló.

En otras áreas como Sacramento, piden solamente a conferencistas en las escuelas y que se enfoque en ayudar en la búsqueda de becas, «pues muchos estudiantes no creen estar calificados, pero ahora hay muchas más becas disponibles», agregó.

En San Diego hay una combinación de ambos modelos, dijo Moreno, ayudando a los alumnos interesados, «tratamos de buscar mentores flexibles en sus horarios, porque los mentores son voluntarios que creen que su tiempo es importante para los alumnos».

Moreno dijo que para elegir a los mentores, generalmente recomendados por otro mentor o profesional, tienen un comité que hace entrevistas para los interesados, explicándoles la filosofía del grupo y el tiempo que deben dedicar, además de que deben pasar por una revisión de historial de antecedentes penales.

«Cada tres meses hablamos con ellos para ver qué está pasando y con la escuela para ver si el trabajo está ayudando», finalizó.