Phoenix (Arizona), 3 abr (EFE).- El alguacil del condado Maricopa en Arizona, Joe Arpaio, rechazó rotundamente ser supervisado por un monitor independiente como parte de las negociaciones con el Departamento de Justicia de EE.UU. a raíz de las acusaciones de prácticas de perfil racial en contra de conductores hispanos.

Arpaio dijo hoy en un comunicado de prensa haber recibido un ultimátum por parte del Gobierno federal en el que le informaron a sus abogados que era «absolutamente obligatorio» que su oficina aceptara supervisión independiente, de otra manera no existiría una razón para continuar con las reuniones entre ambas partes las cuales estaban programadas para continuar mañana, martes.

El controvertido alguacil considera que un monitor independiente usurparía los poderes y las responsabilidades de un alguacil que es electo por los votantes y los transferiría a una persona o grupo de personas seleccionadas por el Gobierno federal.

Arpaio considera que cada política, decisión, operación e incluso cada programa de las cárceles tendría que ser aprobada por este ente supervisor.

«Soy el legítimo alguacil electo y me rehúso a entregar mi responsabilidad al Gobierno federal. A la administración (del presidente Barack) Obama que intenta con su fuerte brazo someterme para su ganancia política les digo que esto no pasará bajo mi vigilancia», aseguró Arpaio en el mismo comunicado.

El rechazo del alguacil de cooperar con el Departamento de Justicia podría resultar en una acción legal en su contra, lo que podría tener un alto costo para los contribuyentes del condado Maricopa.

El pasado mes de diciembre el Departamento de Justicia anunció haber encontrado indicios de prácticas de perfil racial en contra de conductores hispanos por parte de la Oficina del Alguacil del condado Maricopa.

Por su parte, Arpaio, republicano y que busca su reelección en noviembre, se ha defendido asegurando que estas acusaciones están motivadas por intereses políticos.