SAN DIEGO,.- El mexicano Benjamín Arellano Félix fue sentenciado esta semana a 25 años de prisión en la corte federal de San Diego tras un acuerdo judicial, una sentencia que, según críticos, no guarda relación con sus crímenes.

En enero de este año, Benjamín Arellano Félix se declaró culpable por los delitos de conspiración para el lavado de dinero y asociación delictiva, como parte de un acuerdo judicial que le evitó el juicio y una condena que hubiese podido ser de hasta 140 años de prisión.

El juez federal Larry Burns rechazó la petición de los abogados de Arellano Félix de darle crédito por nueve años que pasó tras las rejas en México antes de ser extraditado el año pasado. Críticos de la fiscal federal Laura Duffy han cuestionado la sentencia de 25 años al considerar que es un periodo corto en relación con las condenas que otros miembros de su cartel, basado en la ciudad fronteriza de Tijuana, han purgado.

El hermano menor de Benjamín, Francisco Javier Arellano Félix, fue arrestado en México en 2002 y sentenciado a cadena perpetua en San Diego en 2007.

Jesús Labra Avilés, otro cabecilla del cartel, fue condenado en San Diego a 40 años de prisión en 2010, y en enero pasado, el juez Burns sentenció al lugarteniente del cartel, considerado como una figura relativamente menor, Rigoberto Yáñez Guerrero, a 16 años de prisión por coordinar cargamentos de cocaína de entre cinco y 10 toneladas por aire y mar desde Colombia.

Por ello, no es claro por qué las autoridades decidieron que 25 años sería una condena suficiente para el cabeza del grupo, y la oficina de la procuradora declinó discutir el tema.

Como parte del acuerdo judicial, Benjamín Arellano aceptó ser el líder del cartel y se declaró culpable de cometer numerosos crímenes, entre ellos secuestros y asesinatos.

Además de su condena de prisión, la sentencia lo obliga a renunciar a un patrimonio de cerca de 100 millones de dólares.

En forma sorpresiva, Benjamín Arellano había despedido a su abogado Anthony Colombo Jr. hace un par de semanas, lo que había desatado especulaciones de que se había arrepentido del acuerdo con las autoridades, pero éste fue mantenido por su nuevo abogado, Nicholas De Pento, quien no presentó nuevos documentos sobre lo que consideraría una sentencia justa.

En los años noventa, y por más de una década, Benjamín Arellano Félix fue la cabeza de un imperio criminal que se convirtió en el mayor en México dedicado al tráfico de drogas, particularmente cocaína y marihuana, por el que ordenó también los secuestros y asesinatos de enemigos, rivales, informantes y testigos, además millonarios sobornos a las autoridades.

De acuerdo con documentos de la corte, los fiscales del juicio aseguraron que Benjamín Arellano “destruyó vidas y causó sufrimiento inimaginable en ambos lados de la frontera”.

David Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego, dijo a Efe que la sentencia fue “histórica y marca el final de una era en la guerra contra las drogas”.

Benjamín Arellano, señaló Shirk, es “el rostro de la más temida y de acuerdo con algunas versiones la más poderosa organización criminal de México, esto es el punto final de un capítulo de un libro que, sin embargo, todavía se está escribiendo”, en referencia a la guerra que actualmente libran varios carteles por el control del negocio de las drogas.

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