CHULA VISTA.- Rodolfo ‘El Gato’ González forma para de los privilegiados dentro del Salón de la Fama del Boxeo y es reconocido como el púgil con más ‘nockouts’ consecutivos (35) en la historia del boxeo.

Pero para lograr sus gloriosas victorias en la historia del pugilismo mundial, este singular mexicano nacido en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, se alimenta de una historia sustentada en su profunda fe, disciplina y los dones que la vida le ha dado.

En una entrevista con El Latino de San Diego recordó aquel 13 de julio de 1959 cuando el gran José Becerra (primo hermano de González) se coronó campeón mundial de peso gallo, luego de que su resonante victoria sobre Alfonso “Halimi” Gutiérrez.

Recuerda con orgullo como su primo José tuvo un recibimiento espectacular por parte de los jaliscienses, “y entonces pensé que yo quería ser alguien tan grande como él, porque yo quería ser algo en la vida, y me contesté: esto es lo que yo quiero ser”.

Indicó que tuvo su primera pelea cuando apenas tenía 12 años y 10 meses de edad. Pero su oponente tenía 27 años, “y yo estaba temblando. No este hombre me va a matar, pensaba; pero mi primo José me animó y me dijo: no pega recio Y ya arriba, le tiré con los ojos cerrados, y terminé noqueándolo”.

Pero el destino de “El Gato”, bautizado así por su expresión felina, estaba marcado por la desgracia y la gloria. Era el año de 1963 y Rodolfo vivía en Tijuana (donde aún residen cuatro hermanos), cuando un médico le diagnosticó que padecía un severo cáncer de hígado (que ya tenía M´AS DE 2 años de evolución), por lo que sólo le daban 6 meses de vida.

Así, con el vientre inflamado, padeciendo fiebre y un profundo dolor que calmaba un poco con calmantes, Rodolfo fue ‘contactado’ para pelear en el Olimpic, Auditorium de Los Angeles, contra ‘Licho’ Guerrero, en lo que iba a ser su primer pelea en esa ciudad.

Lo pasaron en la ‘cajuela’

“El Gato” González destaca, sin embargo, que para poder estar allá fue pasado dentro de una cajuela de un vehículo.

Al final, las crónicas periodísticas relatan que ante ‘Licho’, ‘El Gato’ sufriría su primera derrota y no regresaría al boxeo sino hasta dentro de los 3 años.

Sin embargo, el verdadero enemigo al que Rodolfo enfrentaba en esos momentos no estaba arriba del encordado sino en el cáncer avanzado que padecía y con el luchó, sin tregua.

Pero su físico se deterioraba, estaba exhausto y ya había perdido toda vitalidad, aceptó. El entrevistado recordó que cuando las fuerzas ya no le respondía se quedó dormido: “sentí bien bonito; frente a mí estaba, en una nube, la santísima Vírgen de Guadalupe, mi madre sagrada. Ven a mi iglesia y rézale a mi hijo, me dijo. Lo hice, y casi sin poder caminar entre la Catedral de Tijuana, y recé mucho. De pronto los dolores se me habían desaparecido, respiraba mejor; sentí un alivio; me sentí acogido, con un alto lleno de colores. Con lágrimas le dije, voy a regresar, Diosito Santo, Bendito Dios”.

Hoy, a los 67 años, este hombre quien reside en Ocesanside, ha terminado su libro sobre su vida (en proyecto de edición) intitulado ‘El Gato’, y se reúne con niños y jóvenes en la iglesia Church of the Most Precious Blood en Chula Vista y les cuenta su experiencia personal.

Allí en esta iglesia, a casi cinco décadas de ocurrido, el milagro “El Gato” González muestra a los lectores de El Latino de San Diego, el cinturón que obtuvo al derrotar a Eurubey ‘Chango’ Carmona, y cuyo original donó a la Basílica de Guadalupe (en la ciudad de México).

Horacio Rentería

ElLatinoOnline.com

Manténgase informado, reciba nuestro boletín

Select list(s) to subscribe to


Usted esta dando su consentimiento para recibir correos electrónicos informativos y de publicidad.