Los Ángeles- — Enrique Arnero es el dueño de un exclusivo gimnasio del sur de California donde artistas, políticos, atletas y empresarios entrenan con este mexicano que inspira, con su ejemplo de vida a alcanzar las metas más ambiciosas.

Llegó a Los Ángeles junto a sus padres en 1978, con apenas 4 años de edad.

“Ellos siempre me dieron los valores mexicanos, el orgullo, trabajar duro, seguir adelante, tomar las oportunidades que nos da este país con mucha fuerza y con los brazos abiertos”, dijo Arnero, en entrevista con Efe.

Sus padres -ya fallecidos- trabajaron en fábricas, vendiendo dulces o cuidando niños para poder darle una vida mejor al hoy entrenador y a sus dos hermanas menores, nacidas en la ciudad de Lynwood, al sur de Los Ángeles.

Allí, recuerda, tuvo que luchar muy fuerte para no dejarse vencer por las adversidades, la discriminación, el rechazo y la falta de un sentido de pertenencia.

Para mantenerlo enfocado en cosas positivas, su mamá le regaló un set de pesas y la membresía de un gimnasio, cuando él tenía 13 años.

“Ella decía que era mejor estar en el gimnasio en vez de la calle, y era cierto porque en la calle se encontraba uno gente con otras ideas”, refirió el inmigrante, quien tiene entre otros clientes al compositor mexicano, ganador del Grammy Latino, Edgar Cortazar y Mark Portmann, productor de Barbara Streisand, Selena Gomez y Michael Bublé.

Mientras aprendía inglés en la escuela, conocía también la cultura estadounidense, sin abandonar la suya y se planteó como reto ser el primer mexicano en jugar fútbol americano en su escuela, donde obtuvo el competido puesto de mariscal de campo.

“Yo era el único mexicano en el equipo, todos los demás eran afroamericanos. Con esa experiencia entendí que podía dejar muy en alto a mi México y a mi familia y que convirtiéndome en un buen deportista también tendría mejores oportunidades para estudiar”, reveló el entrenador de 37 años.

“El deporte enseña muchas cosas para la vida como la disciplina, el trabajo duro, la voluntad, no darse por vencido, cosas que ya estaban en mí porque me las enseñaron mis padres, pero se hicieron más fuertes”, agregó.

Por su desempeño como atleta, la Universidad de Greenville, en Chicago, Illinois, le dio una beca y en 1995 obtuvo su título en psicología con una mención en sociología.

Ese mismo año recibió una oferta para jugar fútbol en Alemania, “pero siguiendo mi tradición mexicana, tenía que regresar a ayudar a mis padres”, relató Arnero, el primero en su familia en graduarse en la universidad.

Unió su pasión por los deportes y su vocación por la psicología y creó terapias especiales para los niños del orfanato Hollygrove, ubicado en Hollywood, el mismo donde vivió parte de su niñez la actriz Marilyn Monroe y donde Arnero trabajó con reconocido éxito durante 8 años.

Siguiendo su sueño de ayudar a la comunidad fusionando el deporte con la psicología, en 2006 tomó la decisión de renunciar a su trabajo y comenzar un nuevo proyecto.

“Agarré mi carro y puse mis pesas en la maleta, entre ellas las que me regaló mi madre y empecé a entrenar en parques, tenía como 4 parques donde la misma gente me iba recomendando, se veían los resultados y cada día tenía más y más gente”, recordó.

Su trabajo, reputación y perseverancia le permitieron inaugurar hace dos años su propio gimnasio, “Think-Fit Private Training”, en la ciudad de Whittier, donde atiende a un cliente a la vez, entre ellos funcionarios de la alcaldía de Los Ángeles, agentes de la policía, profesionales de salud, atletas de alta competencia y cantantes, cuyos nombres no está autorizado a revelar.

“Viene gente de muchas partes, yo me tomo muy en serio esta responsabilidad porque ellos me dan la confianza y la oportunidad para cambiar sus vidas, yo asumo ese compromiso y me da mucho gusto ver como cambian su imagen, adquieren más vitalidad, más energía, más fuerza y salud”, dijo.

“Siento que los ayudo a lograr sus metas mientras le sigo dando forma a la mía: mantener en alto el nombre de México y el de mi familia, la base de todo lo que soy”, concluyó.