San Diego (California), 20 abr (EFE).- La mezzosoprano española Silvia Tro Santafé, una de las más destacadas intérpretes del Bel Canto, hará el papel de Rosina en «El Barbero de Sevilla» que la Opera de San Diego representará del 21 al 29 de abril.

La importancia de la música tanto a nivel personal como comunitario ha sido importante en su formación, dijo a Efe Tro Santafé, nacida en Valencia donde la música popular con bandas para celebrar fiestas como la del Día de San José, el 19 de marzo, es muy intensa.

Agregó que viene de una familia muy musical, en la que su abuelo materno cantaba jotas y aragonesas y su abuela paterna coplas, pero que ella fue la primera en estudiar música formalmente para desarrollar el potencial.

«En España siempre ha habido un amor por la ópera, incluso en la época franquista. En los setenta eran pocos, incluyendo a Montserrat Caballé, Teresa Berganza y Alfredo Kraus. Ahora hay muchos cantantes españoles por el mundo», indicó.

Tro Santafé dijo que si bien es cierto que cualquier persona puede trabajar su voz para alcanzar su máximo rendimiento, «para ser cantante de ópera tienes que haber nacido con cualidades especiales, como un timbre de voz bonito, calidad vocal y extensión», que en su caso incluían dos octavas y media antes de empezar su entrenamiento formal.

Añadió que pese a que la ópera es un género intelectual, ésta tiene mucho que ofrecer a los jóvenes, por lo que acercarla a ellos es frecuentemente una asignatura pendiente a la que dedica parte de su tiempo.

«La gente piensa que lo más interesante es el rock y el pop. No se dan cuenta de que estos vienen de la música clásica, la cual tiene pasajes que son mucho más rockeros y con más ritmo que cualquier rap o rock. Creo que lo que pasa es que nadie les ha acercado a ellos», sostuvo.

Tro Santafé resaltó la convergencia de artes en la ópera, que combina la actuación, el baile, y la parte poética de sus diálogos e historias, compartida ésta última con géneros como la jota o el flamenco «donde se canta al (poeta español Federico) García Lorca», además de su variedad que va desde lo dramático hasta lo cómico.

Considerada como una de las exponentes más destacadas del Bel Canto, «en el que el placer de la belleza de la voz es lo más importante, no la orquesta, y que comprende desde Handel, Bellini, Rossini y Donizetti», la voz de Tro Santafé es descrita como de un «oscura, aterciopelada» pero con coloratura que le permite brincar con agilidad a los tonos agudos sin perder control o calidad.

Este control vocal le permitió a una edad muy temprana tanto ser admitida al conservatorio «Joaquín Rodrigo» en Valencia como continuar sus estudios en la Escuela Juilliard de Nueva York, que acreditó por su rigor en la profesionalización además de la preparación vocal, preparándola para su debut en 1992 como Lucilla en «La scala di seta» en el Festival de Opera Rossini en Pesaro.

Entre sus papeles más destacados se cuentan papeles principales en «Rinaldo» con la «Deutsche Staatsoper» de Berlín; «Xerxes» en París; «Ariodante», en el Liceu de Barcelona, todas de Handel, además de «Eliogábalo» de Cavalli en «La Monnaie», de Bruselas, además de su debut en La Scala en 2011 con «Italiana in Algeri», en el papel de Isabella.

Entre sus grabaciones se cuentan «La Verbena de la Paloma» con Plácido Domingo para el sello Auvidi; el papel de Zerlina en «Don Giovanni» para Kicco Classics, y «Les Soirées Musicales» de Rossini para Glove, entre otros.

Su interpretación de Rosina ha sido escuchada en Boloña, Toulouse, Amsterdam, Zurich, Luxemburgo, y Viena, y ha colaborado con directores como Sir Neville Marriner, Gerd Albrecht, Walter Weller, Yehudi Menuhin, y Jesús López Cobos.

«A Rossini le gustaba el carácter español, las mujeres con voces graves y carácter determinado. Escribía con mucha españolidad. El suyo es un repertorio muy difícil que pide flexibilidad de ir desde el grave hasta el agudo en cinco segundos pero haciéndolo de manera agradable para que el público lo disfrute», dijo Tro Santafé.

La mezzosoprano comentó que a medida en que pasa el tiempo, como cantante su voz se transforma, lo que le ha habilitado para abordar un repertorio más fuerte, lírico.

«Como mujer, los cambios hormonales, la maternidad, te cambian la voz dramáticamente, la hacen más rica, cuanto más tiempo lleven cantando más se desarrolla, y puedes cambiar tu repertorio poco a poco», indicó la cantante que cada día vocaliza al menos 20 minutos para mantener la voz ágil, además de hacer deporte suave.

La mezzosoprano consideró esencial que el estado mantenga su subvención de la cultura, pues ésta «es fundamental para el desarrollo del ser humano», al tiempo en que consideró que las personas tienen mucho que ganar al aproximarse al género.

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