Chicago, (EFE).- Con un próspero negocio de elaboración y venta de empanadas y pastes hidalguenses, el mexicano David Martínez puede ser incluido en la categoría de emprendedores empresariales que la municipalidad de Chicago quiere promover entre los inmigrantes.

Pero David es indocumentado y aunque no descarta que en el futuro pueda establecerse formalmente, el objetivo inmediato de este inmigrante es sobrevivir después de haber perdido su trabajo en una panadería mayorista de la ciudad.

«Durante tres años hice de todo un poco, desde limpieza a producción», dijo a Efe.

«Pero cometí un error y quedé desempleado, por lo que tuve que encarar inmediatamente la forma de subsistir», agregó.

La reacción fue inmediata y el mismo día que perdió su trabajo comenzó su negocio de elaboración y venta de empanadas y pastes hidalguenses, aprovechando la experiencia adquirida en Chicago y los conocimientos que trajo de México, donde aprendió a hornear y adquirió el amor por esos alimentos.

«A mí me corrieron a las 3 de la tarde y a las 3 y media ya estaba comprando la papa y la carne para hacer los rellenos, junto a la harina y la mantequilla, para hacerlas en la casa. Eso fue lo más chistoso porque en ese momento me dije voy a hacer pastes. No tenía otra opción», señaló en una entrevista.

La Oficina Nuevos Americanos de la municipalidad realiza talleres informativos para facilitar el trabajo de inmigrantes emprendedores como Martínez, en particular para que puedan navegar en el complejo proceso de las licencias municipales, las leyes impositivas y la interacción con cámaras comerciales.

Esto podría encajar perfectamente en los planes futuros de David Martínez, de 27 años, quien llegó a Chicago siete años atrás «por influencia de amigos» que ya estaban en esta ciudad.

Como todo emprendedor, después de decidir el tipo de negocio buscó el «nicho» adecuado para ofrecer su producto, y escogió las lavanderías de los barrios latinos de Chicago donde todos los días «se aglomera gente con mucho tiempo libre, con hambre y sin mucha oferta de alimentos».

«Visito en las mañanas unas 14 lavanderías, y mi amigo Saúl va a otras 12 lavanderías de diferentes zonas de Chicago», dijo.

En los baúles de sus automóviles llevan las empanadas y pastes en cajas de plástico con cajoneras que separan los diferentes productos.

Cobran 2 dólares por una empanada o paste, y ofrecen un «combo» de 3 por 5 dólares, con una variedad de pastes salados de mole con pollo, papa con carne, frijol con chorizo, chorizo con papa, salchicha con queso, rajas con queso y chorizo con queso, que son tradicionales de Pachuca.

Las empanadas dulces las hace de arroz con leche, piña, guayaba, fresa y manzana.

David comenzó en 2009 con 50 empanadas y pastes y en la actualidad produce entre 200 y 300 piezas diarias.

Aunque se disputa su origen, según algunas versiones el paste es un alimento de origen británico introducido a la gastronomía hidalguense junto con la minería y el fútbol por los ingenieros y las contratistas de Cornwall, Inglaterra, que trabajaron en las minas de Hidalgo en el siglo XIX.

La diferencia con la empanada del resto de Latinoamérica son los ingredientes del relleno que deben estar crudos al momento de ser envueltos en la masa.

El secreto de David es la masa hojaldrada, diferente de la ofrecida por los elaboradores comerciales de pastes, además de los diferentes rellenos.

«A mis niños les gustan las empanadas de chorizo con papa y a mí las de arroz con leche o las de piña», dijo Alicia Chávez, una de sus clientes.

El día de trabajo comienza a las 5:30 de la mañana, la producción y venta no es fácil y por momentos puede resultar tediosa. Además del ayudante de ventas, David cuenta con dos personas que cocinan los rellenos.

«Comencé en mi casa con un pequeño horno comprado en Walmart, pero cuando pude aumentar la producción me compré un horno grande de panadería, donde caben seis charolas (fuentes) con 20 piezas cada una», dijo.

El horno funciona con gas y electricidad en el sótano de su casa, acondicionado especialmente para acomodar además una máquina de amasar.

Saúl es soltero, toda su familia vive en México, y tiene planes de permanecer en Chicago para establecerse formalmente el día que pueda regularizar su estatus migratorio.

«Para mí es una gran satisfacción poder trabajar sin que nadie me mande, es mucha responsabilidad. También siento mucho orgullo de ser el único vendedor de los platillos típicos de Pachuca en Chicago», concluyó.

El el mexicano David Martínez prepara las empanadas que posteriormente vende en numerosas lavanderías de Chicago. EFE

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