El Memorial Day es el día de los veteranos de guerra estadounidenses, y este año la Casa Blanca inicia nuevos homenajes a los soldados de la Guerra de Vietnam que se celebrará con la mirada puesta en la próxima retirada de Afganistán.

De los treinta compañeros que Jim Wilson tuvo en clase en 2004 en la academia militar, 14

han muerto en las guerras de Iraq y Afganistán. Es la mayor cifra de muertos en una clase de

aquella época, subraya este veterano de la guerra de Iraq, de tan solo 30 años. No esquiva la

macabra estadística y admite que el último lunes de mayo, durante el Día de los Caídos

(Memorial Day), será el día del dolor, de la soledad y del sufrimiento de pensar en muchos de nuestros compañeros de clase que nos han dejado, cuenta Jim. De pensar en Jeffrey, el que fue su mejor amigo y que murió en 2005 en Iraq, y en Jason, con quien compartió piso y también

cayó en Oriente Medio.

Es una de las dos caras del Memorial Day: la de honrar a las bajas del ejército estadounidense; a los caídos, que se dice en las

casernas. La otra cara de la festividad, menos presente en los

discursos y en las placas de mármol, es la de explorar los porqués y los después. También menos presente en las palabras de Jim Wilson.

Nacido en el apartado estado de Wisconsin (al norte del país), este treintañero ya es veterano de guerra. Hizo trabajos militares un año en Corea, actividad humanitaria en un desastre natural en Pakistán y fue oficial en Iraq. Lo fue en Iraq entre 2006 y 2007, durante quince meses que dicen haberle marcado profundamente y, sobre todo, haberle intensificado su confianza por lo que son y lo que buscan ser las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Primer día fuera de Iraq

El de este año será el primer Día de los Caídos sin soldados estadounidenses en Iraq. Y él est ́å convencido de que fue testigo de cómo la labor militar cambió un país. Asegura haber aterrizado en 2006 en una zona en una creciente espiral de violencia interna y haber vuelto a casa en 2007 dejando atrás un estado mejorado. Creo que la verdadera razón del cambio de situación fue que los iraquíes habían decidido que no les gustaba lo que estaban viviendo y lo cambiaron.

Y lo que hicimos las tropas estadounidenses fue facilitar eso,

conseguimos cambios intangibles en el país. Wilson, con su confianza en la institución militar, ha dedicado los tres últimos años a enseñar en California a jóvenes que aspiran a ser oficiales del ejército.

Jim Wilson es, sin embargo, mas crítico con la vida estadounidense que no lleva uniformes ni galones. Lo frustrante es que la gente no piense en nosotros -alega-, que piense mas en ir a comprar que en los esfuerzos hechos por los voluntarios.

Caídos, de hecho, su cara B.

Sigue en las Fuerzas Armadas, pero es veterano de la guerra de

Afganistán: James W. Bass cree que la mayoría de estadounidenses persisten desconectados de la realidad del Ejército y pide que dediquen la festividad a los caídos para escuchar y pensar en los combatientes.

Escuchar, por ejemplo, que en la comunidad de veteranos -de veteranos que no superan los cuarenta- persisten elevadas tasas de paro, se requieren programas de formación específicos y se demanda mayor atención sanitaria para sus cicatrices. Las que se ven y las que no tanto: muchos divorcios, conflictos familiares y numerosos suicidios.

“Podemos empezar a promover un apoyo a los veteranos de forma concreta, con ayuda específica en vez de con galones amarillos”, reprocha Bass, nacido en Maine y que a sus 33 años vive en el área de la capital del país, Washington.

La Retirada

En paralelo a la progresiva retirada de Afganistán anunciada por la Administración Obama, este Día de los Caídos será para James el primero tras su vuelta del país en conflicto. Lo vive con emoción: En esta época el año pasado estaba en Afganistán y será muy bonito celebrar estar de nuevo en casa y pasar el día junto a mi mujer.

Actividad en las casas y en los cementerios

Explica que el Día de los Caídos ha cambiado con los años. Ha pasado de ser el día para las victimas anónimas y los veteranos ancianos -y con bastón-; a ser el día para las historias personales y los veteranos jóvenes – y con bastón.