Cada color cuenta una historia, un estado de ánimo, un deseo e incluso una aventura. Así, esta temporada las lacas de uñas se convierten en un auténtico flechazo y un codiciado complemento que invita a la mujer reinventarse y escapar de la rutina diaria.

Símbolo social y cultura, el color, en las relaciones sociales, es atrevido y se muestra como un sentimiento, como una actitud, explica el director artístico de maquillaje de Yves Saint Laurent, Lloyd Simmonds, quien añade que la colección de lacas que presenta la famosa firma revoca una faceta de la feminidad asumida, posee su propio lenguaje, su propia teatralidad.

En las manos, la laca de uñas acompaña cada movimiento y seduce. Vestir de color las uñas se ha convertido en un ritual mágico, asegura el “alquimista” del color Simmonds, quien desvela los tonos mas seductores de este verano.

Una temporada en la que los colores pastel arrasan en la moda también encuentran su lugar en las uñas. Los tonos inspirados en los famosos ìmaaronî (dulce francés) se cuelan en los centros de manicura y muestran su lado mas ìladyî sobre las manos y los pies femeninos.

Los tintes metalizados acampan en el neceser femenino porque con el sol sus partículas irisadas cambian de color y seducen a la mujer, puntualiza el director de maquillaje de YSL, quien advierte de que hilos rojos, fucsias y anaranjados también pisan con fuerza.

Por su parte, la experta en uñas Essie Weingarten aconseja aplicar crema de manos todos los días, aceite para retirar la cutículas, que jamás de deben cortar, limar las uñas siguiendo su forma natural y después aplicar dos manos de color.

En cuanto al color, explica que este verano se lleva el verde agua, el azul celeste, el magenta, el rosa chicle, el malva y el naranja y resulta muy atrevido lucir el mismo tono en manos y pies.

CUIDAR ANTES DE COLOREAR.

El color no lo es todo para la belleza de las manos y de los pies. Lucir una manicura y pedicura inmaculada implica cuidarlos a diario. Exfoliar e hidratar son los pilares básicos, aunque también resulta importante aplicar mascarillas nutrientes semanales y, de vez en cuando, baÒos de parafina. Mientras que la manicura resulta imprescindible hacerla una vez a la semana, la pedicura cada quince días. No se debe olvidar que las cutículas no se cortan.

Los pies necesitan un cuidado especial durante todo el año. En verano los pies sufren heridas, callos y demás adversidades debido al uso de un calzado inadecuado, el calor y las rozaduras. Se debe acudir al menos una vez al año al podólogo para que vele por la salud de los pies y retire las durezas impertinentes y estudie si existen hongos en las uñas, una enfermedad muy habitual

Carmen MartÌn.

Efe-Reportajes.