Washington, EU.- El síndrome de estrés postraumático, un trastorno que sufren cada vez más militares debido a los reiterados envíos al frente, según los expertos, puede ser un factor en el caso del sargento Robert Bales, acusado de matar a 17 civiles afganos.

Bales está acusado de homicidio por la matanza perpetrada el pasado 11 de marzo en dos aldeas a las afueras de la base en la que se encontraba en Afganistán, en la provincia de Kandahar, en la que murieron 9 niños, 4 hombres y 4 mujeres.

El Ejército norteamericano ha convocado un panel de médicos militares para evaluar su salud mental pero su abogado civil, John Henry Browne, ya ha indicado que Bales puede padecer un trastorno de estrés postraumático (TEPT) provocado por una contusión cerebral que sufrió durante una de las tres misiones previas que cumplió en Irak.

El caso ha sido considerado el más grave en los más de diez años de guerra en Afganistán que ha involucrado a un militar de EU y civiles, y ha puesto el foco sobre este trastorno, que todavía no se ha confirmado que padezca, pero que han sufrido más de 65,000 militares que han servido en Irak o Afganistán desde 2002, según datos del Departamento de Veteranos.

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Y DAÑOS CEREBRALES

Desde un punto de vista médico, haber sufrido una contusión cerebral «aumenta el riesgo de tener estrés postraumático sobre un 20 ó 30 por ciento», así como ansiedad, depresión y otros síntomas que afecten a la personalidad, según explicó a Efe el doctor Jon Shaw, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami.

«No necesitamos hablar de su caso específicamente», pero con su historial médico «no debería haber sido enviado a una cuarta misión», consideró Shaw, experto en estrés postraumático y que durante 25 años fue psiquiatra del Ejército.

El estrés postraumático es una enfermedad que se puede padecer después de vivir eventos traumáticos como la guerra, huracanes o abusos físicos que hacen que la persona sienta angustia una vez pasado el peligro y reviva en escenas retrospectivas lo que sucedió.

Entre los síntomas está la falta de sueño, la hipersensibilidad, estar continuamente alerta, la irritabilidad, los problemas de concentración, algo que según dijo la esposa de Bales en una entrevista exclusiva con NBC no había percibido en su esposo, pero que los médicos tendrán que determinar.

«Los cambios de personalidad derivados de una contusión cerebral pueden suceder un año, 5 años, 15 años después de que suceda», según Shaw, que explicó que «el individuo puede llegar a hacer cosas que ordinariamente no haría por sus propios valores personales».

La recuperación de esos pacientes es muy lenta, hay diferentes terapias cognitivas, de comportamiento, medicación, intervención psicosocial, estrategias para reducir estrés y ansiedad, con el fin de ayudar a estos soldados a vivir una vida más normal.

El problema, según el experto, es que después de 10 años de guerra «ha habido un incremento en el número de envíos (al frente) que se ha traducido en un incremento de casos de estrés postraumático», ya que los militares «son expuestos a un gran estrés repetidamente en cortos periodos de tiempo».

En cuanto a si las Fuerzas Armadas están haciendo lo necesario, «creo que lo están intentando, no es que el Ejército no esté haciendo nada, es que no tenemos buenos instrumentos para medir la severidad del TEPT y de los traumatismos cerebrales para predecir el comportamiento».

Las Fuerzas Armadas de EU tienen varios centros donde se trata a estos pacientes, como el Center for the Study of Traumatic Stress (CSTS), y se presta asesoría a su familia, y numerosos recursos en internet. Además, luchan por que este tipo de enfermedades no sean vistas como un «estigma», según dijo a Efe Barbara Agen, directora de comunicación del servicio médico del Ejército.

Durante los últimos 20 meses el Ejército ha estado trabajando además para redefinir la detección de los daños cerebrales y los tratamientos de las contusiones, uno de los daños más comunes en la cabeza entre los heridos en el campo de batalla.

Entre 2000 y 2011, unos 133,000 soldados fueron diagnosticados con algún tipo de traumatismo cerebral, que puede ir desde moderado hasta severo, de los que el 25 por ciento se produjeron en el campo de batalla.

UN FACTOR EN EL JUICIO

A falta de que los médicos den su veredicto, se espera que el TEPT sea un factor en el juicio, aunque no está claro exactamente cuál.

En opinión del doctor Shawn, «los psiquiatras trataran de ligar el TEPT y la contusión, aunque hay muchos soldados que tienen TEPT o tienen un traumatismo y no hacen esto» (una matanza).

Por su parte, Paul Appelbaum, profesor de Psiquiatría y Director de la División de Psiquiatría, Ley y Ética de la Universidad de Columbia, señaló a «The Atlantic» que es un argumento «muy poco común», se usa en un uno por ciento de los casos en el sistema judicial estadounidense y sólo tiene éxito en un cuarto de ellos.

En el caso de las cortes militares es todavía menos probable, según indicó a la publicación especializada en defensa «Stars and Stripes» el abogado retirado de la Marina Phil Cave, quien apuntó que una defensa basada en eso «no suele llegar lejos».

Appelbaum señala que es difícil probar que la persona sufre TEPT o lo padeció en el momento de los hechos, ya que «personas que cometen actos horribles, incluso sin TEPT, a veces no recuerdan lo que ha sucedido porque su mente borra el horror de la situación de la zona consciente».

En este caso, apunta, más que para obtener una absolución basada en el TEPT, cualquier disminución de la capacidad mental puede ser usado como un arma de negociación para acordar una sentencia menor.

Sin embargo, según señaló a Efe, George Wright, portavoz del Ejército en el Pentágono, el trastorno «en sí mismo» no tiene por qué ser un atenuante. «Los jurados toman sus decisiones a la hora de condenar según el mérito de las pruebas».

«Una serie de factores podría ser considerada por el jurado durante la fase de la sentencia, pero eso no quiere decir que el trastorno de estrés postraumático en sí mismo sea una circunstancia atenuante», agregó.

DESTACADOS:

  • El sargento Robert Bales sigue detenido en la prisión militar de Fort Lavenworth (Kansas) acusado de matar a 17 civiles afganos.

  • Padecía una contusión cerebral de una misión anterior en Irak y su abogado apunta a que puede que sufra un trastorno de estrés postraumático.

  • Las Fuerzas Armadas estadounidenses han convocado a un panel médico para que evalúe su salud mental.