México.- La campaña anunciada contra el empresario Carlos Slim en Nueva York por las prácticas monopólicas y «abusivas» de sus empresas «es un movimiento pagado», aseguraron hoy fuentes del Grupo Carso, perteneciente al magnate mexicano.

Las fuentes del consorcio aseguraron a Efe que el que la campaña sea pagada «pudo comprobarse en la ‘manifestación’ anterior (en la Universidad de Washington), en la que los participantes aceptaron haber recibido 20 dólares para asistir a la misma».

«Dicha manifestación no sumó más de 30 personas, y eran todas afroamericanas», añadieron, sin precisar cuáles serían las fuentes de financiación del movimiento.

Asimismo, indicaron que de acuerdo con la información con la que cuentan, «estas personas no tienen vínculos con el movimiento Yo soy 132».

La coalición «Dos países, una voz» convocó a una campaña de protesta en Nueva York contra las prácticas de las compañías de Slim, considerado el hombre más rico del mundo por la revista Forbes, y se propone pedir un boicot contra los grandes almacenes de esa ciudad donde tiene participación accionaria.

Los integrantes de la agrupación afirman que a la campaña se han unido activistas y políticos de Nueva York, así como miembros del movimiento estudiantil «Yo soy 132», surgido durante la campaña electoral mexicana, y el movimiento Ocuppy Wall Street.

«Creemos que es importante que el pueblo de Estados Unidos sepa que el nivel de responsabilidad social (con el pueblo mexicano) que ha venido manejando Slim deja mucho que desear», dijo a Efe Juan José Gutiérrez, codirector de «Dos países, una voz».

Slim también fue centro de una protesta el pasado mayo en Washington, cuando recibió un doctorado Honoris Causa por su labor filantrópica.

En su sitio web, «Dos países, una voz» asegura ser una coalición de líderes comunitarios latinos en Estados Unidos que se están uniendo para dar voz «a todos los que no pueden hablar claramente y directamente sobre los abusos y la explotación de los mexicanos por Carlos Slim».

Los organizadores de las protestas rechazan lo que califican como prácticas monopolísticas de las compañías telefónicas de Carlos Slim (imagen). EFE/Archivo