Hace tres años recibí una noticia devastadora. Me enteré que Alejandra “Ale” Canedo, la hija de mi compañera de trabajo Leslie Canedo, había sido diagnosticada con Leucemia. Ale es la niña más inteligente, talentosa y bondadosa que he conocido. Estos tres atributos no hacen juicio para describir a esta alma tan especial. Y cuando digo “especial” no estoy exagerando ni un poquito. Genio, es otra palabra para referirse a ella, desde su inicio escolar fue superdotada, por eso la adelantaron académicamente dos años. Si leyeras sus poesías, cuentos y ensayos, quedarías anonadado que una jovencita de 15 años tuviera la habilidad de transmitir un mensaje con más fuerza e imaginación que cualquier autor famoso.

Uno de los escritos de Ale que más me gusta se titula “Lo próximo”, y comienza así: “Dicen que la experiencia personal es lo que da fuerza a uno. Si esto es verdad, entonces que abran las puertas del Monte Olimpo y llámenme Hércules”.

Sin duda, esta niña tenía más fuerza que Hércules. Leucemia no es lo único que enfrentó. A los 11 años fue víctima de un serio accidente automovilístico que ella misma describía: “el auto quedó como una lata pisada”. Se rompió las dos clavículas, la mandíbula y abruptamente su labio inferior. Y como si eso fuera poco, durante sus tratamientos de quimioterapia, le descubrieron un tumor cerebral. (Dale Hércules, ¡intenta eso!)

Lamentablemente, Ale perdió su batalla contra el cáncer, y lo más triste es que diez días después, su madre Leslie murió tras un ataque cardiaco. No me cabe duda que esta madre no pudo aguantar tanto dolor en el corazón.

Las últimas palabras de su ensayo “Lo próximo” dicen: “He combatido contra una enfermedad mortal, cortada mi cara en media parte, he tenido mi cráneo partido…. y he regresado a una vida normal superando todo eso…. Ahora lo próximo es tener edad para poder manejar”

Ale no pudo lograr “Lo próximo”: conducir. Tampoco su sueño más grande que era graduarse de literatura y escribir libros, y con las ganancias poder ayudar a los niños con cáncer. Aunque Ale está ausente, su legado de vida continuará en muchas personas, incluyendo a su adorada abuelita Alice Gomezcury, quien atesora todos los escritos de su nieta.

“Lo próximo” para mí es asegurarme que los ensayos, poesías y cuentos de Ale se publiquen y que por medio de su maravilloso talento pueda inspirar a millones como lo hizo conmigo y con todos los que la conocieron. Te pregunto: ¿Qué es lo próximo para ti?

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